Elecciones en Israel: bloque de Eisenkot supera por estrecho margen al de Netanyahu

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En unas elecciones marcadas por una alta participación, el bloque liderado por Gadi Eisenkot, al frente del partido centrista Yashar!, se ha impuesto por una diferencia de entre dos y tres escaños al del primer ministro Benjamín Netanyahu, según las encuestas a pie de urna de las tres principales cadenas de televisión. Entre ambos bloques se sitúan los dos partidos árabes israelíes, que han cosechado un éxito sin precedentes. Comienza ahora un periodo de especulaciones, cálculos y negociaciones.

 

 

El Likud es el partido más votado, con una ventaja de entre dos y tres escaños, pero el Gobierno de Netanyahu ha recibido un claro castigo tras cuatro años traumáticos, marcados por el mayor ataque en la historia del país. Su bloque, formado junto a dos partidos ultraortodoxos y dos ultranacionalistas, habría pasado de los 64 escaños obtenidos en las elecciones de 2022 a 50, lo que le impediría formar Gobierno. Eisenkot sí tendría esa posibilidad, aunque no le resultará fácil, como casi nada en la política israelí.

 

 

Tras conocerse estos primeros datos, Eisenkot ha afirmado en su cuenta de X que los resultados preliminares reflejan una desconfianza total del sector mayoritario sionista y de la mayoría de los ciudadanos de Israel hacia Netanyahu y el Gobierno del 7 de octubre. Si se confirman, ha anunciado que actuará de inmediato para cumplir el mandato de las urnas, reemplazar al Ejecutivo de Netanyahu y establecer un Gobierno de movilización sionista en el menor plazo posible.

 

 

Por su parte, el ex primer ministro Yair Lapid, que concurrió en alianza con Naftali Bennett, también ex primer ministro, ha asegurado que el bloque de Netanyahu ha sufrido una derrota aplastante. A su juicio, se trata de un colapso total y el pueblo les ha pedido que se vayan a casa. También ha expresado su disposición a trabajar con todos sus socios, tender puentes para superar las diferencias y asumir su responsabilidad.

Yair Golan, líder del partido izquierdista Demócratas, ha afirmado que el pueblo se ha pronunciado y ha derrocado al Gobierno de Netanyahu. Ha añadido que el resultado ofrece una oportunidad histórica para establecer un verdadero Gobierno de cambio en Israel y que no tienen intención de desaprovecharla.

 

 

El Likud, por boca del ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, ha respondido que las celebraciones de la izquierda son prematuras y que la contundencia de los comentaristas parciales resulta ridícula. Según ha subrayado, una cosa parece bastante clara: el Likud es el partido más grande de Israel.

En una jornada festiva en Israel, los ciudadanos acudieron a las urnas con numerosos asuntos en mente: el fracaso ante el sangriento ataque del 7 de octubre y la ausencia de una comisión estatal que lo investigue; la gestión de la posterior guerra contra Hamás, Hezbolá e Irán; la exención del servicio militar para los jóvenes jaredíes; el temor de unos a una retirada de la Franja de Gaza y a un Gobierno apoyado por partidos árabes; y el de otros a la continuidad del Ejecutivo más nacionalista y derechista de la historia de Israel. A todo ello se sumaban la división interna, el coste diplomático, económico, cultural y de imagen del creciente aislamiento internacional, la polémica iniciativa para debilitar el poder judicial, la carestía de la vida, la figura y el legado de Netanyahu y la intervención sin precedentes del presidente estadounidense Donald Trump en la campaña electoral.

 

 

En un colegio electoral del centro de Tel Aviv, el elector Yali Goren relató a la prensa que su generación creció con Netanyahu y que ha llegado el momento de que se vaya. En las últimas elecciones votó a Yair Lapid; esta vez, a Eisenkot. Lo considera el líder adecuado para recuperar la esperanza, mejorar la imagen de Israel y fortalecer las relaciones con sus aliados en todo el mundo.

 

Texto: WSV / Agencias
Foto: The Times of Israel
Videos: Twitter TeleSUR TV / Twitter El Universal / Twitter Europa Press

 

 

 

 

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