En su primer acto, Balcázar evitó contacto con la población afectada de Arequipa

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Era sabido que de este gobierno no se podía esperar demasiado, pero, aun así, logró sorprender. Tras el episodio en el que Hernando de Soto quedó en el intento frustrado de ser premier, la decepción apenas estaba empezando. Con el gabinete ya juramentado, se suponía que el motor del trabajo debía comenzar a funcionar. Sin embargo, lo sucedido en Arequipa pareció más un gesto protocolar para la fotografía que una intervención real ante la emergencia.

José Balcázar llegó acompañado de la premier Denisse Millares y algunos ministros para evaluar la grave situación de cientos de familias que han perdido todo o están en riesgo por los huaicos. No obstante, la visita fue breve, duró unos escasos 10 minutos.

 

 

Decenas de damnificados, muchos con más de 30 años viviendo en la zona, lloraban y pedían reubicación inmediata ante el colapso de sus viviendas. Pancartas y gritos de auxilio marcaron la escena, pero el presidente se retiró rápidamente junto a su comitiva de ministros y resguardo policial. La escena contrastó con su discurso previo en el Gobierno Regional de Arequipa, en el que aseguró que su forma de gobernar es “escuchar a la población”.

La única voz durante el acto fue la de la premier, quien, lejos de aplacar el descontento, lo avivó al anunciar que los municipios habían recibido 100 mil soles para enfrentar la emergencia. Esta cifra, en medio de viviendas destruidas y familias desamparadas, sonó más a una burla que a un apoyo real.

 

 

Los alcaldes distritales pronto expresaron su molestia, señalando que las necesidades básicas como alimentos escaseaban y que incluso los fallecidos por los huaicos no habían recibido una sepultura digna por la falta de ayuda.

Por su parte, Balcázar permaneció en silencio y ni siquiera se mostró ante la población. Su ausencia fue interpretada como un acto de indiferencia hacia quienes esperaban, al menos, ser escuchados. Frente a este inicio titubeante, bancadas como Perú Libre y Renovación Popular ya han manifestado su negativa a otorgar el voto de confianza a este gabinete. Y eso que el Fenómeno de El Niño Costero apenas comienza a mostrar su impacto en el norte del país.

 

 

Sin diálogo con la población y sin explicaciones claras, fue una parada rápida más cargada de formalismo que de soluciones. «No se puede escuchar si la población grita», señaló la premier Miralles. La cita generó indignación entre los vecinos, que interpretaron la declaración como una señal de desconexión frente a una emergencia donde el clamor ciudadano es el reflejo de la urgencia.

Si este fue solo el primer paso, todo apunta a que esta gestión tendrá un camino lleno de tempestades. Y no solo en términos climáticos.

 

 

Texto: WSV
Foto: Presidencia de la República
Video: Twitter El Búho

 

 

 

 

 

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