Escándalo en EsSalud: ropa de pacientes y médicos era lavada en locales clandestinos

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Una nueva controversia sacude a EsSalud tras la exposición de supuestas irregularidades en el servicio de lavandería hospitalaria. Según se informó, la ropa médica y de pacientes de al menos tres hospitales habría sido lavada en instalaciones clandestinas que no cumplían con las condiciones mínimas de salubridad ni con los estándares de bioseguridad.

Un reportaje del programa Panorama señala que la institución delegó este servicio a la empresa Lavandería Raysa Bubbles. Pese a estar especializada en la limpieza de zapatillas, dicha empresa recibió órdenes de servicio por casi medio millón de soles para lavar grandes volúmenes de ropa hospitalaria, incluyendo sábanas, mamelucos, indumentaria quirúrgica y prendas de los pacientes.

 

 

Los principales hospitales implicados son el Hospital III Suárez Angamos, el Hospital Uldarico Rocca Fernández y el Hospital II Carlos Alcántara Butterfield, todos pertenecientes a la red asistencial de EsSalud. No obstante, inspecciones realizadas y testimonios recopilados señalan un escenario alarmante: la ropa potencialmente contaminada al parecer no cumplió con un manejo adecuado, al ser lavada sin medidas especializadas ni protocolos claros. Además, se constató la existencia de cables eléctricos expuestos en los locales, elevando aún más los riesgos para la seguridad y salubridad.

Uno de los aspectos más delicados del caso es la operación de un local presuntamente clandestino ubicado en Chorrillos y vinculado a la mencionada empresa. Este inmueble, careciente de contratos formales y descrito como insalubre por las autoridades, fue clausurado por la municipalidad; sin embargo, persisten indicios de que podría haber seguido funcionando a pesar de las restricciones.

 

 

Víctor Velásquez Llerena, subgerente de Inspección y Control de Sanciones del municipio de Chorrillos, destacó las graves deficiencias observadas en el lugar, indicando que no contaban con certificaciones básicas como las del ITSE o fumigación. Asimismo, se detectaron violaciones a los términos establecidos en los requisitos del servicio, tales como la falta de uso de indumentaria adecuada por parte del personal, incluyendo guantes y mamelucos, lo que incrementa significativamente el riesgo de contaminación cruzada entre las prendas.

El elevado costo del servicio también ha generado inquietudes. Se estima que el lavado de varias toneladas de ropa hospitalaria alcanzó hasta 50 mil soles por semana, lo que ha puesto bajo escrutinio el manejo de los recursos públicos y la supervisión efectiva del proceso. Entre las funcionarias señaladas como responsables de vigilar y validar el servicio se encuentran Carmen Arizaga Forno y Susan Quispe Sánchez, integrantes de la Red Rebagliati, quienes deberán pronunciarse sobre las fallas detectadas.

En respuesta a las acusaciones, la Red Rebagliati emitió un comunicado destacando que el contrato principal del servicio finalizó en julio de 2025 y que, ante la falta de postores en licitaciones públicas previas, se realizaron contrataciones directas debido a la situación de desabastecimiento inminente. Además, aseguraron que el servicio fue adjudicado a la propuesta más económica que cumplía los requisitos técnicos y que actualmente se brinda bajo condiciones consideradas normales y sin irregularidades aparentes.

 

 

Texto: WSV
Foto: Composición
Video: Canal YouTube Panorama

 

 

 

 

 

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