El Perú del 2026 no solo exporta minerales y gastronomía; hoy, el código es nuestra nueva materia prima. Con un mercado de Tecnologías de la Información (TI) que ya supera los 10,488 millones de dólares, la ingeniería informática se ha consolidado como columna vertebral de nuestra economía. Estudiar esta carrera hoy no es solo aprender a programar, es adquirir la llave para diseñar las soluciones que el país exige en banca, retail y minería inteligente.
La demanda no es una simple tendencia, es una necesidad real y urgente. Según datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), las ingenierías lideran el 50% de las vacantes universitarias este año. Lo mejor de todo es que el sector de sistemas y cómputo encabeza las proyecciones con más de 5,200 nuevos puestos, lo que garantiza que, incluso antes de colgar el diploma en la pared, un estudiante ya se haya vuelto una pieza codiciada en el tablero laboral.
Si de estabilidad se trata, las cifras hablan. En 2025, la ingeniería de sistemas se posicionó entre las tres carreras mejor pagadas del país, con sueldos promedio que para profesionales con experiencia superan los S/ 7,800. Esta realidad económica, sumada al déficit de miles de especialistas que aún persiste en el mercado local, convierte a esta profesión en un refugio seguro frente a la incertidumbre y una plataforma de ascenso rápido.
Pero no todo es el cheque a fin de mes; se trata de la libertad de diseñar un propio estilo de vida. El 95% de los perfiles tecnológicos actuales operan bajo modalidades híbridas o remotas, permitiéndote colaborar con startups en San Isidro o empresas en Silicon Valley desde nuestro café favorito. La ingeniería informática ofrece esa «oficina sin fronteras» que las generaciones anteriores solo podían imaginar, uniendo autonomía con impacto global.
Universidad Bausate y Comando Conjunto de FFAA fortalecen capacitación y labor social
El 2026 ha traído consigo el auge de la Inteligencia Artificial local y los sistemas multiagente, transformando a los ingenieros en arquitectos de innovación. Ya no solo se trata de mantener servidores, sino de liderar la creación de aduanas 100% digitales o implementar ciberseguridad predictiva. Como profesional, se usar la tecnología para resolver problemas sociales críticos, optimizando desde la salud pública hasta la educación rural.
Además, el ecosistema emprendedor peruano está más vibrante que nunca gracias a beneficios tributarios como la Ley 30309. Esto significa que estudiar ingeniería informática ofrece las herramientas técnicas y el marco legal ideal para lanzar una startup propia. Hoy, el talento joven peruano tiene el respaldo necesario para pasar de ser usuario de tecnología a creador de soluciones que generen empleo y bienestar en sus comunidades.
La formación actual es más dinámica y flexible que nunca, integrando certificaciones progresivas en nube, ciencia de datos y ciberseguridad. Esto permite que el aprendizaje sea práctico y orientado a resultados desde los primeros ciclos. Al elegir este camino, el futuro profesional se une a una comunidad de mentes curiosas que no temen al cambio, sino que lo provocan, manteniendo una mentalidad de aprendizaje constante que te hace inmune a la obsolescencia.
Univ. Bausate y Meza y Santa Teresa de Ávila de Madrid formarán ingenieros informáticos
Estudiar ingeniería informática en este momento es, en esencia, elegir ser protagonista del cambio. El Perú necesita el ingenio juvenil para terminar de cerrar la brecha digital y consolidarnos como un hub tecnológico en la región. Si se busca una carrera con propósito, flexibilidad y un futuro financiero sólido, el mundo del software y los sistemas nos esperan con las puertas abiertas y miles de retos por resolver.
