Irritabilidad, cansancio y daño emocional: efectos que causa el calor en la salud mental

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El calor del verano no solo impacta en el cuerpo, también afecta la salud mental y emocional de las personas. En el marco de su campaña “¡EsSalud te protege! Vive este verano con energía y salud”, el Seguro Social de Salud (EsSalud) advierte que las altas temperaturas pueden alterar el funcionamiento del cerebro y generar cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad, agotamiento, dificultad para concentrarse y menor tolerancia al estrés. Estas señales, que suelen minimizarse o atribuirse al cansancio cotidiano, pueden intensificarse con el calor y afectar la vida diaria.

El doctor Elías Carrascal, jefe del Servicio de Psicología del Hospital Nacional Guillermo Almenara de EsSalud, explica que el calor puede alterar la bioquímica cerebral. “Generalmente el calor modifica el funcionamiento del cerebro. Neurotransmisores como la serotonina y la dopamina tienden a disminuir con las altas temperaturas. En personas que padecen ansiedad o depresión, esto puede exacerbar su condición. Sin embargo, no es necesario tener un diagnóstico previo, ya que a cualquiera le puede suceder”, señala el especialista.

Alteraciones del sueño y mayor irritabilidad

El psicólogo indicó que otro de los efectos más frecuentes del calor es la alteración del sueño porque las temperaturas elevadas afectan la producción de melatonina, hormona encargada de regular los ciclos de descanso.

“Cuando la melatonina no se segrega en las cantidades adecuadas, el sueño se altera. Al no dormir bien, el cerebro se ve afectado y al día siguiente la persona puede estar más irritable, cansada, con menor atención y dificultades en la memoria”, explica el doctor. Esta falta de descanso repercute directamente en el rendimiento diario, el estado de ánimo y las relaciones personales, remarca.

Confusión y señales de alerta

Ante las altas temperaturas, el cuerpo activa mecanismos de defensa para regular el calor, como redirigir la sangre hacia la piel. Este proceso puede reducir momentáneamente el flujo adecuado de oxígeno y nutrientes al cerebro.

“Esto puede generar cuadros de confusión sin que la persona se dé cuenta. Generalmente son otros quienes notan señales como labios resecos, ojos vidriosos, desorientación o cambios en la conducta. En estos casos, es importante ayudar e hidratar”, advierte Carrascal.

Grupos más vulnerables

Estudios señalan que aproximadamente una cuarta parte de la población se ve afectada por las altas temperaturas. Las personas que consumen medicamentos pueden presentar mayores complicaciones, con cuadros de angustia más intensos, decaimiento y malestar general.

Los grupos más vulnerables frente al impacto del calor en la salud mental son los adultos mayores y los niños. “En los adultos mayores, la capacidad de regular la temperatura corporal se vuelve más lenta, lo que dificulta una respuesta adecuada al calor. En los niños, especialmente los más pequeños, al tener cuerpos más compactos, se calientan con mayor rapidez y también están en riesgo”, precisa.

¿Cuándo pedir ayuda y cómo prevenir?

El especialista recomienda prestar atención a la intensidad y frecuencia de los síntomas emocionales. “No es lo mismo sentirse irritable o cansado un solo día que experimentar angustia o malestar de manera constante. Cuando estos síntomas se repiten, es importante buscar ayuda profesional”, indica.

Como medidas preventivas, recomendó hidratarse adecuadamente durante el día, consumir líquidos de forma frecuente y practicar técnicas simples de relajación. “Respirar profundamente, inhalar y exhalar de manera consciente ayuda a que el cuerpo se regule y se normalice. Son acciones sencillas, pero muy útiles durante el verano”, concluye.