La estabilidad gubernamental no siempre fue favorable al régimen de turno. Entre las excepciones registradas en las últimas décadas del siglo anterior figura los regímenes de Fernando Belaunde en 1963, de Alan García en 1985 y también la de Albero Fujimori en los 90.
Los demás no corrieron la misma suerte cuando se abordó lo logrado en los primeros cien días en el manejo de la administración del Estado. La suerte no parece acompañar al gobierno de la señora Keiko Sofía Fujimori. Las encuestas correspondientes a los tres primeros meses dan cifras desconsoladoras. La mayoría de ciudadanos considera que no existen resultados positivos en la lucha contra el crimen organizado. Las amenazas de muerte y las extorsiones están a la orden del día, inclusive con la complicidad de funcionarios públicos. Las denuncias ocurridas en la cárcel de El Milagro en Trujillo, no es otra cosa que una repetición de lo que sucede en otras cárceles, en donde los responsables de poner orden caen en el campo delictivo, haciendo acuerdos con los llamados capos los que en la práctica mantienen el orden y el desorden en las prisiones, con la cobranza de cupos. Administración de negocios, alquiler de celulares, venta de drogas, entre otras perlas. Y esto es bien sabido por las autoridades por las autoridades del Instituyo Nacional Penitenciario y tan censurable costumbre, no es de ahora, porque tiene antecedentes muy antiguos
Pero la falta de aplauso ciudadano al régimen keikista igualmente se debe a que hay incertidumbre sobre las medidas que se han tomado o se van a tomar cuando arrecien los efectos destructores del Fenómeno de El Niño global y El Niño costero. Los pobladores de Tumbes y Piura ya están sufriendo las primeras calamidades. No sabemos qué ocurrirán en los próximos 100 días, pero no todo está a favor del gabinete ministerial que acompaña a la señora Keiko Sofía, en algunos hay falta de experiencia, en otros, conocimiento real de la función de lo que realmente les corresponde, con las consecuencias que hoy se conocen a través de las encuestas ciudadanas.
Hay paciencia, claro que sí, pero el Gobierno debe tener en su agenda que, ante esta realidad de ineficiencia gubernamental, hay quienes dicen que no hay plazo que se venza ni deuda que no se pague. Desde aquí con ese futuro incierto, solamente esperamos que se acepten las criticas bien intencionadas y se haga las correcciones necesarias.
