Machu Picchu nunca fue ciudadela perdida: manuscritos desmienten historia «oficial»

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Por más de un siglo, la historia oficial afirmó que Machu Picchu permaneció desconocida para el mundo hasta que el explorador estadounidense Hiram Bingham llegó a los Andes cusqueños en 1911 y la presentó como la mítica ciudad perdida de los incas. Sin embargo, una nueva investigación basada en documentos coloniales del siglo XVI podría transformar esa narrativa tradicional.

Manuscritos históricos, datados entre 1544 y 1545 y resguardados en el Archivo Regional del Cusco, hacen referencia explícita a un territorio llamado «Picchu». Las descripciones contenidas en estos textos concuerdan con las características de la actual ciudadela inca. Estos registros sugieren que, apenas una década después de la caída del Tahuantinsuyo, Machu Picchu era perfectamente conocida tanto por las autoridades indígenas como por las coloniales.

 

 

Estos valiosos testimonios forman parte de los llamados «libros becerro», antiguos manuscritos cuyos forros están hechos de piel de ternero. En ellos se recopilan entrevistas, declaraciones y documentos administrativos de gran relevancia histórica. Entre los textos destaca el testimonio de un descendiente directo del inca Túpac Yupanqui, donde se describe la ubicación precisa de Machu Picchu, se identifican los responsables de su administración y se detallan sus funciones políticas y económicas en la organización del territorio.

Según Edwin Berduzco Torres, director del Archivo Regional del Cusco, los documentos revelan que el lugar no solo tenía funciones de alto nivel político, económico y territorial, sino que también funcionaba como espacio habitacional y de producción. Estos hallazgos refutan la idea de Machu Picchu como una ciudad perdida o abandonada.

 

 

La investigación indica que Machu Picchu nunca estuvo fuera de la memoria colectiva de los habitantes locales. Por el contrario, habría sido gestionada de manera continua durante siglos por familias asentadas en la región, cuyos lazos con estas tierras quedaron documentados en los manuscritos coloniales.

Asimismo, los estudiosos han identificado menciones a los «topus», sistemas incaicos de delimitación territorial utilizados para la organización agrícola y administrativa en esa época. Esta línea de investigación busca reconstruir la geografía política y económica del área en el siglo XVI y rastrear a las familias responsables de distintos sectores del territorio.

 

 

El equipo encargado del proyecto está liderado por los investigadores Margaret Najaro y Ronald Camara, quienes trabajan junto a especialistas en paleografía y conservación documental. Paralelamente, el Archivo Regional del Cusco está colaborando con una universidad de Praga en el desarrollo de estudios satelitales basados en las referencias geográficas extraídas de los manuscritos.

Los resultados preliminares serán presentados oficialmente el próximo 10 de junio en Cusco durante una conferencia presidida por el gobernador regional Werner Salcedo. Ese mismo día, el Archivo Regional del Cusco recibirá el prestigioso reconocimiento Escudo Azul otorgado por la Unesco, un galardón destinado a proteger bienes culturales de importancia mundial. Con esta distinción, se convertirá en la primera institución de América Latina responsable del resguardo de patrimonio documental en ser honrada con este reconocimiento.

De confirmarse estas conclusiones, el eje central del debate ya no será quién descubrió Machu Picchu. La pregunta clave será por qué durante más de un siglo se insistió en que la ciudad estaba olvidada cuando las pruebas documentales señalan que su recuerdo y administración jamás desaparecieron para quienes habitaron la región.

 

 

Textos: WSV / Lima Gris
Foto: Composición

 

 

 

 

 

 

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