Mancheta: que no nos mientan y no roben

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Los recientes debates de los candidatos a la presidencia y al Congreso de la República no han sido bien recibidos por la nueva generación de electores. Una reciente encuesta periodística, que ya genera diversos comentarios, revela que muchos de los jóvenes que debutarán en las urnas coinciden en una misma exigencia: “Ojalá que no nos mientan y no nos roben”.

Es una frase lapidaria que sintetiza la percepción de la juventud ciudadana. Hay desconfianza y un evidente desprestigio de la clase política. Entre los postulantes abundan quienes carecen de credibilidad y ofrecen promesas imposibles de cumplir. Pretender imponer orden allí donde impera la pobreza extrema y una crisis social profunda —agravada por la cínica vigencia de la minería ilegal y el crimen organizado que, según trasciende, financian campañas— pone en duda los ofrecimientos repartidos a diestra y siniestra por quienes parecen carecer de toda vergüenza ideológica.

La oferta de dar «chamba» a millones de desocupados resulta irreal. Por una razón simple: sin recursos económicos, ni el sector privado ni el Estado pueden crear las vacantes necesarias para quienes demandan laborar en condiciones dignas. Está de más señalar que un país sin independencia económica no puede seguir el ritmo que las nuevas generaciones exigen.

Por ello, se comprende que los jóvenes ciudadanos solo esperen una cosa de sus futuros representantes: que no les mientan y que no les roben.

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Foto Andina