Mírenlo por entero

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Aunque guardando distancias y dimensiones porque no se ajusta exactamente a lo que viene ocurriendo en el país, sin embargo cobra actualidad entre los memoriosos aquella frase que un soldado desconocido, amargamente quejoso por los abusos desmedidos del conquistador Pizarro, se las ingenió para alertar en aquellos lejanos tiempos al gobernador que representaba a la realeza española en Panamá con la siguiente frase: » Mírelo bien por entero, que allá va el encomendero y aquí el carnicero», se trataba de recoger alimentos, medicinas, armamento  y otras cosas de urgencia que Gonzalo, hermano de Francisco, debía recibir, cuanto antes debido a la situación de extremo abandono en que se encontraba la soldadezca que comandaba quien fue el primer ocupante en la historia del desaparecido Palacio de Gobierno, aquí en esta Lima de rumores y de engaños.

Hecha la aclaración estamos viviendo un episodio que protagonizan José María Balcázar y el escondido Vladimir Cerrón. El primero, un abogado hasta donde se sabe no tan ilustre, hombre de derecho y, sin embargo, ahora, primero congresista y por artes misteriosas, nada menos que presidente de la República del Perú. El segundo ansioso candidato a la gobernanza del país. Pero cosa increíble un candidato que juega a las escondidas y que se comunica con los electores por medio de videos televisivos y las redes sociales, proclamándose como el candidato de la izquierda comunista. Claro que tiene derecho a ser tal, siempre que se respete el significado de la democracia, pero está mal que no quiera afrontar ante la justicia, lo que corresponde a un verdadero hombre con valores y principios.

Después de lo ocurrido con Hernando de Soto a quien Balcázar lo trató como un verdadero tonto, ofreciéndole el fajín de primer ministro, reiterado y con desayunito de tres horas en la residencia del arequipeño, queda creer que actúo así no porque le diera la gana, sino que por comunicación secreta, esas eran las órdenes de Cerrón. El cajamarquino hizo pues el papel de encomendero y Vladimir el de «carnicero» político. No le importó su extraña alianza con Acuña, Luna y sus parciales partidarios. Lo importante era administrar el poder político con sus ansias presidenciales, ignorando y echándole tierrita en cementerio baldío a las esperanzas de una ciudadanía que sufre las consecuencias de los malos pasos de políticos sin palabra, mentirosos, corruptos, pero que algún día encontrarán el merecido que se han ganado, con todo el peso del desprecio electoral.

Expectativa electoral

Foto Andina