Monseñor Jordi Bertomeu revela 142 nuevas víctimas del Sodalicio

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El comisario pontificio de la Santa Sede en el caso Sodalicio, monseñor Jordi Bertomeu, informó que, en los últimos diez días de su permanencia en Lima, se registraron 142 nuevas denuncias relacionadas con el grupo religioso implicado en abusos sexuales contra menores. Durante una entrevista con Rosa María Palacios en el programa «Sin Guion», destacó que, a diferencia de ocasiones previas, en esta visita más personas decidieron hablar y señalar a miembros de la organización.

Monseñor Bertomeu mencionó que algunos agresores identificados ya no pueden ser investigados debido a la desaparición formal del Sodalicio como organización. Sin embargo, añadió que todavía hay casos pendientes. También lamentó que ciertos responsables lograran evitar consecuencias en anteriores oportunidades.

 

 

Por otra parte, el comisario explicó que la Conferencia Episcopal Peruana, en un comunicado emitido en abril de este año, estableció mecanismos para reparar a las víctimas a través de indemnizaciones económicas y actos simbólicos. Resaltó la importancia de ambos enfoques, indicando que la reparación incluye compensaciones monetarias mientras que la compensación simbólica busca brindar reconocimiento y solidaridad.

En línea con esto, mencionó una solicitud realizada por campesinos de Catacaos, quienes pidieron tanto una reparación económica como un acto simbólico. Este último consistía en la celebración de una misa exequial por dos comuneros fallecidos hace 15 años, petición dirigida al arzobispo de Lima y otros obispos. Según Bertomeu, este tipo de gestos tienen un gran impacto porque muestran empatía y un compromiso genuino con las comunidades afectadas.

 

 

Respecto a la cuestión de si la Iglesia Católica peruana respondió adecuadamente frente a las víctimas del Sodalicio, monseñor reconoció que su actuación no fue completamente insuficiente, pero lamentó que, históricamente, la Iglesia en general rara vez ha estado a la altura del sufrimiento de las víctimas. Subrayó que el dolor vivido por las personas afectadas es irreparable, y aunque se pueden tomar medidas correctivas, nunca se logrará mitigar por completo ese sufrimiento.

Durante la conversación, monseñor Bertomeu también recordó el caso de los periodistas Paola Ugaz, Daniel Yovera y Pedro Salinas, quienes enfrentaron acoso judicial tras haber informado sobre las denuncias contra el Sodalicio en el año 2018. Destacó como «muy meritorio» el trabajo de los comunicadores, al considerar que arrojaron luz sobre una situación difícil y sombría.

Finalmente, mencionó con aprecio a los prelados Carlos Castillo, Pedro Barreto, Reinaldo Nann y Robert Prevost (actualmente el Papa León XIV), quienes en su momento alzaron la voz para pedir el cese del hostigamiento judicial contra los periodistas. Bertomeu reconoció que la respuesta de la Iglesia aún podría haber sido mejor, pero resaltó que, al menos en esa ocasión, hubo una postura clara en defensa de las víctimas.

 

 

La estructura del sodalicio

Bertomeu abordó el caso del grupo religioso que fue disuelto durante el pontificado del papa Francisco debido a denuncias de abusos sexuales contra menores. Según explicó, una de las razones principales para suprimir esta comunidad fue el hallazgo de una estructura de tipo sectario y actividades abusivas dentro de la Iglesia.

El propio Bertomeu señaló: «El papa Francisco lo eliminó porque tenía una dinámica de carácter sectario y porque se cometieron abusos de diversa índole. Esto es algo novedoso y alarmante, ya que nos lleva a reconocer que existen instituciones en la Iglesia donde el control mental se aplica de tal forma que destruye la estructura psicológica de la persona. He podido constatar esto personalmente en estos días, al recopilar testimonios de personas que buscan reparación. Muchas de ellas han quedado profundamente marcadas, con secuelas permanentes».

 

 

En referencia al fundador del Sodalicio, Luis Figari, Bertomeu fue enfático al describirlo como alguien cuyo proceder no tenía origen divino y era responsable de diversos abusos. «Figari era una especie de gurú, con un carisma personal notable, pero su conducta no provenía de Dios. ¿Por qué afirmo esto? Porque incluso antes de crear el movimiento ya existían antecedentes de abusos. Hay que ser razonables: ¿acaso Dios confiaría una misión tan trascendental a alguien que ya había demostrado ser un peligro público antes siquiera de fundar?», reflexionó.

Además, Bertomeu detalló el protocolo que se sigue para que una denuncia sea elevada al Vaticano. El proceso comienza en una Comisión de Escucha en cada diócesis, integrada por profesionales como psicólogos o canonistas. Posteriormente, el informe es enviado al obispo, quien tiene la obligación de investigar los hechos y remitir sus conclusiones al Dicasterio del Vaticano.

Asimismo, el monseñor alertó que la mayoría de los casos relacionados con presuntos abusos a menores se gestionan mediante procesos internos de investigación eclesiástica. También hizo hincapié en que, si la persona denunciada intenta presionar a la víctima denunciante, será sancionada. Según indicó, las penas pueden variar entre dos y diez años sin poder desempeñar funciones dentro de la Iglesia.

 

 

Texto: WSV
Foto: Composición

 

 

 

 

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