Ni bien, ni mal

shadow

 

Ni bien, ni mal. Lo ocurrido con Hernando de Soto Polar el anunciado y frustrado primer ministro de la presidencia del ciudadano José María Balcázar, tiene olores que no son los mejores y también dolores, que la verdad es que duele el sentimiento de los peruanos.

Ni bien, decimos, porque lo registrado demuestra que la política peruana se mueve en un mar de incertidumbres. Las diligencias en idas y venidas, con ofrecimientos, fotografías y hasta desayunito de por medio, nos hace ver que aquí nada es verdad, ni nada es mentira, que no hay seriedad en la gobernabilidad. Y eso preocupa, porque hace pensar que, si así es el comienzo, es posible que el proceso eleccionario que se avecina, podría estar manipulado, con amarres y otras maniobras incalificables. Decimos que no está mal que se haya eclipsado y evitado que De Soto no haya sido nombrado primer ministro. En sus declaraciones más recientes, este habla de actos gubernamentales que no están en concordancia con el poco tiempo que tiene el gobierno transitorio. Eso de viajar a Estados Unidos, Canadá y Alaska para encontrar punto de coincidencias entre el cóndor y el águila, así como de recorrer la vieja Europa, francamente es una pérdida de tiempo. Los problemas están aquí y los más importantes son en lo inmediato, garantizar elecciones libres y transparentes y una lucha eficaz contra el crimen organizado. Hay asuntos que requieren de la intervención gubernamental rápida y sin titubeos, como el que está ocasionando el cambio climático y lo que se viene con la llegada del Niño Costero. De Soto, con sus planes viajeros, demostró que está de espaldas a la realidad nacional. Sus palabras acusatorias pueden ser ciertas, y eso no se puede obviar por lo mismo. Personajes cuya opinión es importante, y él es uno de los que tiene ese rol, deberían de actuar con más aplomo, lejos de vanidades o de individualismos.

Total, lo ocurrido es una amarga lección, aunque no es la primera en la historia política del país. Los contubernios, el manejo de la cosa pública y la captura filibustera del tesoro fiscal, ha sido siempre el objetivo de los gobernantes de todo signo. Esto, con las consecuencias de más pobreza, mas abandono de los olvidados de siempre y ausencia de un desarrollo económico del país.

Un debate con 36 candidatos