Paraguay: ¿qué sucedió con el Ueno Bank y provocó la renuncia del presidente Peña?

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El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia irrevocable a la jefatura de Estado tras el estallido de una profunda crisis financiera y política provocada por la quiebra e intervención de Ueno Bank. La caída de la entidad digital, que arrastró consigo los fondos de casi tres millones de ciudadanos, desató masivas protestas callejeras y un inminente juicio político que terminó por costarle el cargo al mandatario.

 

 

La madrugada del colapso

La crisis se precipitó cuando el directorio del Banco Central de Paraguay (BCP) dictó, de forma unánime y durante la madrugada, el inicio de un proceso de resolución e intervención de Ueno Bank. El regulador estatal detectó una crítica «insuficiencia en su índice de solvencia», el cual se desplomó por debajo de la mitad del mínimo legal exigido por las normativas vigentes.

La medida forzó el cese inmediato de las operaciones bancarias. Prácticamente de la noche a la mañana, cerca de 3 millones de personas —en un país de 6,1 millones de habitantes— perdieron el acceso total a sus ahorros, salarios y depósitos. Las escenas de pánico e incertidumbre escalaron con extensas filas en las sucursales y violentos enfrentamientos entre manifestantes y la policía en el centro de Asunción.

 

 

Un esquema de préstamos vinculados y fondos públicos

La indignación popular mutó rápidamente en una tormenta política directa contra el Ejecutivo al revelarse la íntima relación de Santiago Peña con la entidad. El ahora expresidente había sido accionista del grupo controlador del banco hasta principios de año.

Las auditorías posteriores expusieron un presunto proceso de vaciamiento:

• Exceso de créditos internos: Las leyes bancarias paraguayas limitan los préstamos a empresas vinculadas a los propios dueños a un máximo del 20% del patrimonio (unos US$ 80 millones). Ueno Bank otorgó créditos vinculados por US$ 628 millones, violando flagrantemente la regulación.
• Inyección de dinero estatal: A pesar de las alertas previas del Banco Central sobre estos manejos irregulares, el gobierno de Peña continuó derivando masivos fondos previsionales y públicos hacia la entidad, la cual llegó a concentrar cerca de US$ 850 millones en depósitos del Estado, incluyendo los fondos de pensiones del Instituto de Previsión Social.

 

 

El efecto dominó y la caída del poder

El escándalo arrasó primero con la cúpula financiera. El presidente del Banco Central, Carlos Carvallo Spalding —quien antes de asumir el ente regulador ironicamente había dirigido la entidad financiera de origen de Ueno—, se vio obligado a dimitir.

Acorralado por la presión social, el conflicto de intereses y el abandono de su propia fuerza política, el desenlace para Peña fue inevitable. La cúpula del gobernante Partido Colorado le retiró formalmente el respaldo y anunció que apoyaría su destitución. Ante la certeza de que la Cámara de Diputados sesionaría de urgencia para aprobar de forma unánime su enjuiciamiento, Peña optó por emitir un mensaje confirmando su dimisión.

Con la salida anticipada de Santiago Peña, el vicepresidente Pedro Alliana asumió la presidencia de la República para completar el periodo gubernamental en medio de una economía fuertemente sacudida y un sistema financiero bajo estricta observación internacional.

 

 

 

 

 

 

Texto: WSV / Agencias
Foto: Composición
Videos: Twitter Santiago Peña / Twitter Radar Austral II / Twitter Spanish Revolución / Twitter Teagun Lee / Twitter Adam

 

 

 

 

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