Mancheta: “Porky” retrocede, “Chau-Chau” avanza mientras Wolfgang gana terreno

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La pugna por ganar el aplauso de los “aficionados” y llevarse el trofeo “Presidencia de la República” se va poniendo de candela. Aún no se puede asegurar quién será el ganador. Sin embargo, la “China” se va constituyendo en la favorita. Ha desplazado de la punta a “Porky”. El margen es estrecho y en las tribunas aún impera la incertidumbre. Es que, por una cabeza, la “China” ha desplazado al gordito.  Parece ser que el sobrepeso le va jugando una mala pasada a “Porky”, Y es que no hay explicación seria y como será la cosa que hasta “Beto”, el preparador del stud Willax se ha puesto pálido y ha comenzado a rezarle a las mil vírgenes para que su favorito no siga perdiendo el paso. Y ¡oh sorpresa!, como ya se temía “Chau-Chau” comienza a ganar terreno peligrosamente, corriendo por los palos de la “izquierda” y se deja notar que va ganando el aplauso de los aficionados. Todavía no puede cantar victoria. Detrás de él está el “Chato”, quien por la plata que no es la suya, va despertando el aliento de sus parciales. Los contrarios le dicen de todo y la más baja es de calificarlo de tramposo. Pero igual él se limita a decir que tiene “plata como cancha”.

Se va acortando la distancia para llegar a la final. Inesperadamente se acerca a la punta “Wolfgang” que de raza alemana solo tiene el nombre, porque es más peruano que la chicha morada. Hay quienes lo recuerdan porque tiene “mucho vuelo” y, precisamente a eso se debe que ha salido del pelotón de los perdedores para ganar un espacio entre los punteros. ¿Cuál es su secreto? “Wolfgang” sonríe enigmáticamente y contesta a las puyas de sus rivales que todo se puede lograr cuando hay “inteligencia”. Sus rivales se quedan sorprendidos y el “Chato” atina a preguntar: ¿qué es eso?, ¿dónde se puede comprar? No hay respuesta a eso. Se le nota triste al “cómico”. Más allá de sus ajos y cebollas que pronuncia a cada rato, no logra que su caballo avance a más velocidad. Todo indica que la potranca se encuentra fastidiada y ya no le hace caso. Muy atrasados se mezclan los demás jinetes. Cada quien trata de avanzar. Ya no para ganar, sino más bien para no quedar último. Se puede advertir que están resignados a su suerte, aunque entre ellos hay uno que pitea y afirma que él, solamente él, es el candidato de la izquierda. Lamentablemente los aficionados no le dan mucha bola. Cerrando el pelotón corre también el candidato de la vieja casona de la avenida Alfonso Ugarte. “La estrella” que luce no brilla y, lamentablemente, todo indica que no tiene chance alguna. Cosa curiosa porque a diferencia de décadas muy lejanas y con otros candidatos, hoy por hoy ya nadie le tiene fe. Y eso que él reclama “disciplina” y que invoca “la estrella nunca muere”, esta se va eclipsando. Tal es su pobre destino final.

Mancheta: ¿Al cuarto intento va la vencida?

Foto Andina