Proética: Encuesta Nacional revela que para 85% la entidad más corrupta es el Congreso

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El 87% de los ciudadanos peruanos percibe que la corrupción tiene un impacto directo en su vida cotidiana y en la economía de sus familias. Según datos de la Encuesta Nacional sobre Percepciones de la Corrupción 2025, realizada por Proética, el Congreso de la República es señalado como la institución más corrupta por el 85% de los encuestados. En respuesta a esta crisis, el 68% de la población considera que la honestidad debería ser la principal cualidad de los candidatos para las elecciones de 2026.

Lejos de ser percibida como un problema abstracto, la corrupción se ve como un obstáculo tangible que afecta servicios esenciales como la educación y la salud. Este impacto directo logra debilitar profundamente la confianza de los ciudadanos en las instituciones estatales y desprestigia su imagen ante la sociedad.

 

 

El Congreso lidera las opiniones negativas sobre corrupción, con la gran mayoría de los encuestados identificándolo como el organismo más cuestionado del país. Esta desfavorable percepción revela una aguda crisis de representatividad en uno de los principales poderes políticos del Perú.

Ante este panorama desalentador, la ciudadanía ha adoptado una postura más firme y exigente frente a los actos corruptos. El 56% aboga por sanciones más severas contra los funcionarios públicos implicados, mientras que el 68% prioriza la integridad como el atributo más importante para los futuros aspirantes a cargos políticos en las próximas elecciones generales.

 

 

José Luis Gargurevich, director ejecutivo de Proética, resalta que existe una exigencia urgente hacia quienes toman decisiones. Gargurevich recalca que la corrupción ya no es únicamente vista como un factor que genera pérdidas económicas, sino también como una amenaza que vulnera directamente los derechos fundamentales de las personas.

 

 

Esta necesidad de transparencia y rectitud contrasta con las dificultades económicas predominantes en las regiones. Un preocupante 41% de los peruanos afirma que las economías ilícitas representan la única alternativa laboral viable en sus comunidades. Este fenómeno pone al descubierto un círculo vicioso en el cual la escasez de empleos formales fomenta actividades ilegales, alimentando así aún más la corrupción institucional.

 

 

La corrupción se consolida como un problema estructural que invade todos los aspectos de la vida diaria del pueblo peruano. Mientras crecen las demandas ciudadanas por mayor honestidad y castigos ejemplares contra los responsables, las carencias económicas regionales perpetúan dinámicas ilegales. En medio de este descontento generalizado, el Congreso enfrenta niveles alarmantes de desaprobación y desconfianza por parte de la sociedad.

 

 

Texto: WSV
Foto: Congreso de la República

 

 

 

 

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