Uruguay: Presos se amotinan, secuestran dos policías y amenazan matar a hijo de empresario (VIDEO)

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MONTEVIDEO/Uruguay.- Los presos del penal  Santiago Vásquez, uno de los más violentos del país, se amotinaron tras secuestrar a dos policías y amenazar con asesinar al hijo de un empresario, recluido en ese presidio, si no se atiende sus reclamos de mejores condiciones.

Los últimos reportes señalan que los presos depusieron su medida de fuerzas tras  llegar a un acuerdo con las autoridades penitenciarias, sin proporcionaste hasta el momento mayores detalles ni precisarse si se pagó el rescate que exigían los amotinados.

Durante la mañana liberaron a una mujer policía pero seguían manteniendo a otros como rehenes el módulo 12 de la Unidad Nº 4 del mencionado penal  ubicado  a 35 km al oeste del centro de Montevideo, mientras proseseguían las negociaciones con un intermediario y una fiscal.

Pero, además, según El País de Uruguay, el delegado de cárceles del Sindicato Policial, Héctor Alaniz reveló que los presos exigían un rescate económico de 150,000 pesos (unos US$ 5,000) para garantizar la seguridad del hijo de un exdirectivo de Cutcsa (la Compañía Uruguaya de Transportes Colectivos S.A., la empresa de transporte más grande de Uruguay) que se encuentra privado de libertad allí.

https://www.youtube.com/watch?v=3G1sef5Rrus

Montevideo Portal divulgó una foto del violento motín en la que se los ve a los presos armados con armas largas y cuchillos, y un audio en la que los reclusos negocian con las autoridades.

Tensas negociaciones

En las negociaciones un policía intenta hablar con uno de los reclusos amotinados, de acuerdo al audio difundido antes del mediodía.

– (Recluso 1) Vamos a matar a dos

– (Policía) Si ustedes se portan mal, nosotros nos vamos a portar peor. Los policías que están ahí no son los que te metieron ahí, vos sos preso viejo y sabés que esto va y viene. Escuchá, hacemos todo para que vos estés bien, me parece que vos sos una persona coherente con la que se puede hablar.

– (Recluso 1) Yo salí de mi celda, de mi protección sólo para que los funcionarios no fueran tocados.

– (Policía) Yo te entiendo, pero ponete en mi lugar, necesito hablar con el dueño del motín porque no podemos estar así.  Si ustedes quieren algo vamos a tener que negociar, porque así por radio la batería se va a gastar

– (Recluso 1) El dueño de motín es (…)  ¿Querés hablar con él? A ver si él quiere hablar.

– (Recluso 2) Me estás re quemando la cabeza. La voy a hacer corta y clara. Acá no se te va a liberar a nadie ni nada por el estilo. Nosotros queremos hablar con los que mandan porque ustedes no mandan un pito, si ustedes mandaran nos hubieran solucionado cuando pedimos por las buenas.

Diálogo con policías rehenes

– (Policía) ¿Te paso algo?

– (Policía Rehén 1) Agente xxx me están tratando bien.

– (Policía Rehén 2) Oficial xxx estamos nerviosos, pero estamos bien.

– (Policía Rehén 3) Quieren que hagan las cosas bien.

– (Policía) Hablé con el director nacional. ¿te sirve?

– (Recluso 2) Acá le di galletitas, le di Coca-cola que compré con mi plata.

– (Policía) Los policías no tienen nada que ver vienen a ganar unos pesos locos y abrir la puerta.

– (Recluso 2) Eso yo lo tengo claro, los que no lo tienen claro son ustedes, lo que nos tratan mal son los de la guardia del día. (…) dijimos que había un violador y nos dijeron hagan lo que ustedes quieran (…) Te estoy hablando de corazón, lo único que yo quería es que se cumplan las reglas como se tienen que cumplir en una cárcel. Estamos en un sector de máxima seguridad pagando nuestras consecuencias y la familia no tiene nada que ver. Nos dan una hora de visita y la tienen media hora esperando, cuando llega la visita media hora y se terminó la visita, además la tienen esperando en un lugar que es un nido de ratas.

– (Recluso 2) Quiero 150 mil pesos ahora, y te largo al rehén, al hijo del exvicepresidente de Cutcsa.

– (Recluso 2) Queremos algo para comer para los funcionarios, que estamos tomando mate entre todos pero ya les está dando hambre y la plata que te dije, quiero solo 150 mil pesos nomás. Decile que si no paga (al padre del recluso) le mandamos un dedo por arriba del techo y después vemos qué hacemos.

(ECHA – Agencias)