Alan García, bajo la sombra de corrupción, ya utilizó asilo para evadir acción de la Justicia

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Alan García Pérez, figura central de la política peruana durante los últimos cuarenta años, en los que fue presidente en dos ocasiones (1985-1990 y 2006-2011), solicitó asilo diplomático en la embajada de Uruguay acosado por la enorme sombra de corrupción que acompañó su paso por el poder.

La entrada de García en la residencia uruguaya en Lima para escapar de la Justicia de su país dejó en el aire el futuro del veterano político, quien hasta la fecha pudo escapar con éxito de todas las investigaciones que de un modo u otro lo vinculaban a actos de corrupción.

De hecho, García ya utilizó en 1992 la solicitud de asilo en tierra extranjera para eludir con éxito la acción de la Justicia.

Ese año, tras el autogolpe que protagonizó Alberto Fujimori, y después de ser acusado de enriquecimiento ilícito y haber ordenado una matanza de presos por terrorismo en varios penales del país se refugió en la Embajada de Colombia en Lima.

Desde allí partió al exilio primero a Colombia y luego a Francia.

Allí permaneció hasta que en 2001 la Corte Suprema de Justicia declaró prescritos aquellos delitos, por los que nunca fue juzgado.

García, cuyo primer gobierno es considerado como desastroso por la inmensa mayor parte de los peruanos y que en su segundo mandato realizó un viraje ideológico radical de la izquierda de sus orígenes a una derecha económica y social sin complejos, quedó así en el imaginario colectivo de Perú como un personaje inmune a toda acusación.

No parece tan claro que García, reconocido por amigos y enemigos como un político astuto y carismático, pueda librarse en esta ocasión.

Su partido político está muy debilitado, sus aliados políticos recientes del fujimorismo también están acosados por la corrupción y la ciudadanía peruana, hastiada del saqueo sistemático del Estado, no parece dispuesta a mirar a otro lado como hizo en el pasado.

García hizo su carrera política en el seno del histórico e izquierdista Partido Aprista Peruano (PAP), fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre.

Nacido el 23 de mayo de 1949, Alan Gabriel Ludwing García Pérez se licenció en Derecho por la Universidad de San Marcos de Lima, se doctoró en la Complutense de Madrid y amplió estudios en la Sorbona de París.

Regresó a Perú en 1978 e integró la Asamblea Constituyente que redactó la Carta Magna de 1979, después fue diputado por Lima y en 1982 secretario general del PAP, lo que catapultó su candidatura a la Presidencia en 1985.

Ese proceso lo ganó cuando contaba con sólo 36 años y se convirtió en el jefe de Estado más joven de Iberoamérica.

Como gobernante, vivió dos años de idilio con el pueblo, con medidas como la restricción del pago de la deuda exterior, el rechazo a los organismos multilaterales, la reducción de gastos militares y la limitación de las importaciones.

El punto de inflexión llegó en 1987 cuando intentó nacionalizar la banca, lo que generó una oleada de protestas lideradas por el escritor conservador Mario Vargas Llosa.

Bajo su mandato se produjo también la masacre de más de 200 presos en tres cárceles de Lima, en 1986, como respuesta a un motín de presuntos terroristas.

En 1990, la economía del país estaba colapsada, la inflación superaba el 7.000 por ciento anual y la figura política de García estaba totalmente desprestigiada.

Luego vino el exilio y el retorno al país, en donde compitió por la presidencia en 2001, en una votación que ganó Alejandro Toledo.

Ya en 2006 volvió a presentarse, esta vez reconvertido a la ortodoxia económica y pese al lastre de su pasado, se impuso en la segunda vuelta electoral al nacionalista e izquierdista Ollanta Humala.

En esa votación pesó más el miedo a Humala que a su pasado como presidente e incluso recibió el visto bueno de Vargas Llosa, su antiguo rival.

La nueva gestión (2006-2011) fue exitosa en lo económico, y en ella se multiplicó la inversión en el país.

Sin embargo, las especulaciones sobre actos de corrupción en esa lustro no tardaron en aflorar, particularmente por el caso de los denominados “narcoindultos” que García otorgó a más de un millar de presos por narcotráfico en un proceso plagado de irregularidades.

En 2016, al postular a un tercer mandato, García no superó el 5% de los votos, lo que le llevó a renunciar a sus cargos en el PAP y mudarse a España, donde residía hasta el pasado jueves.

García estuvo casado en segundas nupcias con la economista argentina Pilar Nores, quien lo acompañó en sus dos mandatos como primera dama.

Se separó de ella en 2009, meses después de que se conociera públicamente que mantuvo una relación extramatrimonial con Roxanne Cheesman, con quien tuvo su sexto y último hijo.

Alan García es autor de varios libros de análisis político y económico, entre ellos, “El futuro diferente”, “El Mundo de Machiavello y “La década infame”. EFE

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