Con un chip diferente en Lima

 

Perú tendrá que cambiar de chip para enfrentar en Lima a Nueva Zelanda. Tomar los mejores atajos para encontrar la ruta del gol que en Wellington no se pudo concretar y nos costó que el repechaje tenga a medio mundo angustiado.

El riesgo del 0-0 es que los goles de visita valen doble. Y si no hicimos un gol en la cancha rival, lo mejor es que Nueva Zelanda no anote en el estadio Nacional para pasarla mal.

En el imaginario de lo que podemos esperar en Lima es que Nueva Zelanda se aculate y prenda los motores del contragolpe para hacer daño. Igual se va a defender con ocho y será un nuevo reto que se va a emprender.

Ricardo Gareca no movió bien la banca para rehacer en el camino las hendiduras de un equipo peruano que se quedó sin ideas, especialmente en el segundo tiempo. Claro que el ‘Tigre’ negará que no tuvo errores pero para la parroquia futbolera, debió ingresar Raúl Ruidíaz.

La ‘Pulga’ se mueve mejor de ‘9’ que el propio Jefferson Farfán. La ‘Foquita’ se sintió incómodo con el puesto. No es culpa del jugador del Lokomotiv. Hizo su mejor esfuerzo para hacer olvidar a Paolo Guerrero. No lo pudo hacer porque Paolo es otra cosa en el área.

El colectivo peruano en esta ocasión no funcionó. Se advirtió que el empate ante Nueva Zelanda no dejó contento a nadie, dejó un mal sabor el rendimiento. Se jugó mal pese a que la bicolor fue en pasajes superior y eso no fue lo convenido.

Todo habría quedado disimulado si el gol llegaba y cuando ocurre que el triunfo sonríe, se olvida lo malo. De ahí que el agrio desenlace deja muchas dudas que tendrá que resolver Ricardo Gareca.

Ricardo Gareca es el que decide quien deberá jugar, ese es su trabajo. Pero no podemos darle todo el crédito al ‘Tigre’ debemos exigirle que se enmiende para que el equipo tenga un mejor rendimiento.

Se advirtió que en los rostros de los jugadores la angustia de no saber qué hacer cuando Nueva Zelanda se lanzaba al ataque y parecía que con el ingreso de Wood nos llegaba la noche.

Un agregado que debe advertirse. André Carrillo jugó pésimo. Era el llamado a ser desequilibrante por las puntas pero el jugador del Watford no estuvo para hacer regalos de su mejor fútbol.