El ciclo de la vida

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Aprender acerca de la vida a veces también se induce a pensar en la decadencia como parte final de ésta, sin embargo, creo importante considerar un nuevo punto de vista.

Creo que es posible volver a sentir la vitalidad y el entusiasmo que se necesitan para continuar por la senda del progreso, independientemente de la edad o de los problemas que enfrentamos. Sin embargo, cuando la mira está puesta en adquirir más bienes, alcanzar más títulos y reconocimientos sin considerar el valor de la moral y ética, es probable que se esté pisando sobre arena, es decir, que ante algún desafío que lo comprometa a uno, haya inestabilidad y poca claridad.

Replantearse dónde se tiene puesta la mira, cuáles son los objetivos que se quieren lograr, es un paso importante para adquirir el cambio de base que se necesita para un progreso eficaz. A veces surgen experiencias que hacen que uno se vuelva a cuestionar su rumbo y concibo significativo considerar lo que dice Mary Baker Eddy, pionera metafísica, en un artículo titulado “El nuevo nacimiento”: “Con el nacimiento espiritual… uno pierde el concepto de sí mismo como materia, y adquiere un sentido más acertado del Espíritu y del hombre espiritual”.

Este nacimiento, a mi entender, involucra estar más consciente de expresar cualidades tales como: la paciencia, tolerancia, empatía, caridad y muchos más. En mi vida he podido tener destellos de este nuevo nacimiento al experimentar arrepentimiento sincero y cese de conductas como, por ejemplo, el insultar verbalmente a otro, ya que cuando me identifico más con cualidades espirituales, al pensar más en la presencia y unidad que uno tiene con el Amor divino, solo se pueden expresar cualidades que deslumbran.

También es posible experimentar curación física con esta nueva consciencia. Un caso notable es el de Angelika Goledicke, de Alemania, quien sufría de alergias, pánico y había sido operada de las caderas. Las diversas enfermedades y los problemas físicos la habían forzado a prepararse mentalmente para morir. Pero, le fue posible transformar su pensamiento al tornarse a la fuente divina, sintiendo una relación cada vez más estrecha con el Amor. De este modo, Angelika logró experimentar una renovación de vida, como si fuera a nacer de nuevo. A partir de entonces, empezó a gozar de buena salud.

Si alguna vez frente a una circunstancia el abatir pareciera ser la única alternativa, recuerda tu unidad indisoluble con el Amor divino que renueva, brinda nuevas energías e ilumina tu camino. Cada día es una nueva oportunidad para volver a sentir la satisfacción y gratificación al pensar en la inseparabilidad de uno con las cualidades del Amor divino.
(Escribe: Claudia Honorato, quien reflexiona acerca de la conexión que existe entre los pensamientos y la vida. Integra el Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Chile Email: chile@compub.org Twitter: @puramentesana).