El Comercio espera por “suicidio” de Esto es guerra

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Hace tan sólo unas semanas el titular de esta columna hubiera sonado a un “imposible”, pero hoy, a la vista de las primeras consecuencias, me permito deducir que el Grupo El Comercio (responsable de practicar un cada vez mayor monopolio de medios de comunicación en el Perú) anda a la espera del final del cuestionado reality Esto es guerra.

La verdad dicho polémico programa le viene costando malos ratos a un conglomerado empresarial que se quiere pintar de sano “corderito” y dejar su naturaleza lupina en las sombras. Pero, los excesos de su show número uno en audiencia les causa recibir puyas a diestra y siniestra.

Por ello, ya empezaron a “volar cabezas” dentro del elenco. Primero fue despedido Nicola Porcella por una indefendible agresión a Angie Arizaga. Hasta ahí la decisión, supuestamente asumida por la productora Mariana Ramírez del Villar, respondía a no dejar pasar una situación tan engorrosa por alto. Pero, durante los años de emisión del programa en cuestión, hemos sido testigos del blindaje a “leones” y “cobras”.

Además, esta semana la crisis fue aún mayor. Johanna San Miguel, conductora del programa, cometió una dolosa agresión a un empresario, en la fiesta de un conocido diseñador de modas. Según buena cantidad de los sorprendidos invitados, no habría habido ninguna discusión ni ánimo de molestar a la conductora de Esto es guerra. El ataque fue causado por la evidente borrachera que llevaba a cuestas la excómica.

El lunes, Esto es guerra volvió a “guillotinar”, esta vez a la enfurecida Johanna San Miguel. Con ella se va buena parte del espacio televisivo, pues mientras Mathías Brivio imponía la calma y la coherencia en la conducción, la recordada Patacláun era la encargada de ponerle “sal y pimienta” al show. Esta decisión se dejará sentir en la sintonía.

Vuelvo a la idea inicial, Esto es guerra se ha vuelto un estorbo para América Televisión del monopólico Grupo El Comercio. Y antes de resolver contratos que significarían pérdidas económicas, prefieren dejar que el barco se hunda solo. No es tan complicado, debido al carácter violento y levantisco de muchos de los integrantes del show, así como al afán por protagonizar escándalos de los concursantes.

La figura que me viene a la cabeza es la de alguien que deja a un maníaco depresivo a solas en una habitación con una pistola encima de la mesa. En algún momento su voluntad va a ceder, y ¡bang! se eliminó sólito. No digo que todos los integrantes de Esto es guerra van a caer en el “jueguito” tan simplemente. A algunos tocará cansarlos, como es el caso de Mathías Brivio quien ya se mandó a mudar hace un tiempo o a Mariana Ramírez del Villar a quien no le conviene romper migas con los “jefazos” ya que siempre habrán nuevos proyectos.

Para colmo, toda esta situación le conviene abiertamente al Grupo El Comercio pues desviará la atención mediática de un asunto realmente importante, el cercano despido de una gran cantidad de trabajadores de lo que era Epensa (es decir los diarios Correo, El Bocón y Ojo), ahora un feudo más del “decano de la prensa” que parece urgido de minimizar su número de empleados. ¡Para eso quieren monopolizar!

Foto: Peru.com