ELN: Un rehén en laberinto de negociaciones de paz

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El gobierno colombiano confirmó que el próximo 12 de enero se reactivan las conversaciones de paz con el ELN, única guerrilla activa del país, después del impasse surgido por el secuestro del exlegislador, Odín Sánchez, y la exigencia de que se indulten a dos rebeldes recluidos en las cárceles.

No obstante el  jefe negociador del gobierno con el ELN, Juan Camilo Restrepo, precisó que se buscará  “encontrar fórmulas de entendimiento que conduzcan a la apertura de la mesa pública de conversaciones”, con lo que la salida a este impasse no ha sido allanada en su totalidad.

Estas marchas y contramarchas se  remonta al año pasado cuando el gobierno del Nobel de la Paz,  Juan Manuel Santos y el ELN, con 1.500 combatientes según cálculos oficiales, tenían previsto lanzar el 27 de octubre en Quito la fase pública de las conversaciones de paz, iniciadas hace casi tres años de manera confidencial.

Esta etapa quedó  condicionada a la liberación del excongresista Odín Sánchez, en poder de los rebeldes desde abril de 2016, y a la exigencia del ELN de que el Gobierno indulte a dos guerrilleros.

Ante el impasse surgido, el Gobierno informó que el Ejército de Liberación Nacional  solicitó ir a consultas internas, que fue aceptada por el Ejecutivo, y se fijó el 10 de enero como fecha para reanudar las pláticas que conduzcan a la concreción del plazo definitivo para la instalación de la mesa pública.

Mientras tanto, ambas delegaciones se reunieron permanentemente en las afueras de la capital ecuatoriana para intentar destrabar el proceso que se encuentra virtualmente estancado, para beneplácito de los opositores que petardearon el mismo camino seguido por las ahora desmovilizadas FARC.

Juan Camilo Restrepo, jefe negociador del gobierno colombiano con las FARC

Además de Restrepo, en la comisión especial del Gobierno participarán la exministra Luz Helena Sarmiento, el general retirado Eduardo Herrera Berbel, el psiquiatra Alberto Fergusson, la periodista María Alejandra Villamizar y Jaime Avendaño, experto en temas de convivencia y reinserción.

En este laberinto, Colombia busca un acuerdo con el ELN para alcanzar la “paz completa”, tras el fin del conflicto de medio siglo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, en el que también participaron otras guerrillas, paramilitares y agentes estatales, dejando al menos 260.000 muertos, 60.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.

ELN: Demoras injustificadas

El jefe del equipo negociador del ELN, ‘Pablo Beltrán‘, aseguró desde Quito, que el gobierno nacional ha venido dilatando de manera injustificada la instalación de la fase pública de negociaciones y los está sometiendo a un proceso de desgaste.

Sobre el exlegislador Odín Sánchez, secuestrado  por los rebeldes del ELN  en las selvas del sur del Chocó desde abril pasado, cuando se canjeó por su hermano Patrocinio, quien salió de cautiverio gravemente enfermo, tuvo una oposición particular, por decir lo menos.

“Pablo Beltrán”, jefe de los delegados del ELN en las conversaciones por la paz

“Usted se imagina quién reclama a ese señor en el Chocó, nadie”, afirma en tono pausado ‘Pablo Beltrán’, en  entrevista al diario Expreso del Ecuador.

Es innegable que l político chocoano se convirtió en la ‘moneda de cambio’ para forzar al gobierno nacional a cumplir con lo acordado en las negociaciones y,  de acuerdo con ‘Beltrán’, su liberación se producirá una vez sean nombrados como gestores de paz Juan Carlos Cuéllar y Eduardo Martínez, y sean excarcelados del penal Bellavista de Medellín.

Asimismo exige que sean indultados dos insurgentes, cuyas identidades no han sido reveladas. Pero el jefe de la delegación estatal, Juan Camilo Restrepo, advirtió recientemente que esos nombramientos se harán una vez sea liberado Sánchez.

Con lo que las negociaciones virtualmente regresaron a fojas cero-

Otra de las demanda del ELN al gobierno es que no se comprometan “a no adelantar un rescate por la fuerza, del tercer retenido, pendiente de liberar.”,

Por más de 25 años, ‘Pablo Beltrán’ ha estado en las comisiones de negociación del Eln que buscan una salida negociada a la confrontación armada de ese grupo insurgente contra el Estado.

En los actuales diálogos con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, las conversaciones se encuentran estancadas y eso inquieta no solo a este jefe guerrillero, también a los subversivos en las montañas y en las ciudades.

Habla el negociador del ELN

A continuación reproducimos parte de la entrevista que concedió Pablo Beltrán para tener una mayor visión del curso de las negociaciones.

VerdadAbierta.com (VA): ¿En qué exactamente están hoy los diálogos con el gobierno nacional?

‘Pablo Beltrán’ (PB): Hemos hecho dos intentos de iniciar la fase pública de conversaciones, y cada intento que hemos hecho, después de que acordamos iniciarla, entonces el gobierno coloca nuevas exigencias sobre la mesa. Eso ha sido todo.

(VA): ¿La exigencia fue la liberación del excongresista Odín Sánchez?

(PB): Pues fue la penúltima que se les ocurrió, porque después de esas se les ha ocurrido otras.

(VA): ¿Cuáles?

(PB): Ellos cada vez que van a la mesa llevan nuevas exigencias. Entonces nosotros decimos que es un método muy perverso que nosotros rechazamos, que va formando un círculo vicioso: hacemos acuerdos, ellos literalmente los patean, enseguida viene una renegociación, y vuelve el acuerdo. Esa es la lógica con que ellos están abordando esta mesa y que nosotros decimos que si el gobierno no la cambia a nosotros no nos sirve esta exploración a una solución política así, porque es falta de seriedad.

(VA): ¿Los acuerdos que, según usted, se revalúan como en una banda sin fin están siendo puestos por escrito?

(PB): Claro. Por ejemplo, el acuerdo del 30 marzo quedó escrito, pero salió Marta Lucía Ramírez a decir que ahí falta la palabra tal y por eso ella misma le dijo a Frank Pearl que era un inepto. Y ese pulso duró seis meses, hasta el 6 de octubre, cuando se volvió a hacer otro acuerdo y nosotros dijimos, ahora sí.

(VA): ¿Y qué cambio sustancial hubo entre el documento firmado el 30 de marzo y el del 6 de octubre?

(PB): El cambio sustancial fue éste: vamos a adelantar un punto que se llama dinámicas y acciones humanitarias que significa comenzar a discutir sobre el cese bilateral de fuego. Desde el principio, al lado del punto uno, de participación. Eso es lo sustancial. Se le colocaron unos adornos, unos encajes, que eran, vamos a hacer unas acciones humanitarias bilaterales, recíprocas, simultáneas, que eran nosotros hacíamos unas liberaciones y el gobierno hacía unos nombramientos de gestores de paz, y hacía unos indultos. Ese fue como el adorno, para crear un clima de paz, ese fue el acuerdo del 6 de octubre.

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(VA): ¿Y ustedes cumplieron?

(PB): Claro. Lo primero que hicimos el día 6 y el día 10 fue liberar a dos personas y como el compromiso eran tres, nos quedaría faltando una; y lo último que se le ocurrió al gobierno era que lo que nosotros habíamos hecho no era válido y que faltaba todo.

 (VA): La práctica del secuestro es de una sensibilidad social enorme. ¿Ustedes por qué son tan resistentes a liberar a todos los secuestrados?

(PB): Es que acordamos que el diálogo se hacía en medio del conflicto. Esa fue la condición que colocó Santos. Y nosotros desde el principio dijimos hagamos el diálogo en medio de un cese. El que escogió el método fue él, entonces en la mesa dijimos, hablemos de eso. Mire, nos decían unos compañeros que hasta octubre van 200 líderes sociales muertos. Quiere decir, 20 cada mes. Y de esos 20, 6 son defensores de derechos humanos. Eso se llama persecución política.

(VA): Buena parte del país sabe que el tema de los defensores de derechos humanos también es de una complejidad enorme y que esas vulnerabilidades pondrían límites a la participación política de sectores alternativos, pero ese no puede ser el discurso de ustedes para evitar liberaciones…

(PB): Lo que acordamos es que íbamos a hacer cada uno acciones humanitarias para ir creando ese clima de paz. Usted no puede entrar a resolver un problema sin sentarse a negociar.

(VA): Pero esa me da a entender que están usando los secuestrados como una moneda de cambio. ¿Por qué, en un gesto humanitario, no los liberan a todos?

(PB): Usted se imagina quién reclama a ese señor en el Chocó, nadie.

(VA): Cómo que no… la familia…

(PB): Bueno, la familia, pero sabe qué dice el resto: ‘no lo suelten’, ‘hagan un juicio’. O sea, aquí el problema es más amplio. Si nosotros en una zona tenemos casos como estos, que son de corrupción, paramilitarismo, compra de votos, todo lo que son los cargos a esta familia. Y la gente nos dice, ‘cuidado lo van a soltar’, Y Santos nos dice ‘suéltenlo’. Nosotros dijimos, listo, lo vamos a soltar, y la última vez lo se lo dijimos, diga el día y la hora para soltarlo, y van por él. Eso es bueno que lo sepa Colombia.

(VA): ¿Y por qué cree usted que no han ido?

(PB): Por una razón muy sencilla: porque nosotros dijimos, libere a los dos indultados y el mismo día que salgan los dos indultados, sale esto. Hemos estado estudiando con abogados nuestros quiénes van a ser los indultados, ahí va la discusión.

(VA): Le insisto: esa negociación con los secuestrados es perversa, podría ser el más corrupto, pero es un ser humano, y en un proceso de diálogo habría que comenzar a ceder. ¿Por qué no hacer eso unilateralmente? Las Farc tomaron la decisión de un cese unilateral a fuego por más de un año, ¿por qué no hacer algo así con los secuestrados?

(PB): Son procesos distintos. En estos días en la mesa nos decían, bueno, cómo vamos a saber si tal persona está viva o no, ustedes responden por la vida de esa persona; ¿y nosotros qué dijimos? Claro que respondemos, pero, por ejemplo, nosotros tenemos quinientos compañeros en la cárcel, y nos han dejado morir compañeros por falta de atención médica. ¿Qué responden? Ah, se murió.

Si se trata de acciones humanitarias, de hacer gestos y de que se acabe el conflicto, lo más importante es pactar ese cese y para eso se bajó una parte de la agenda a que quedara al principio, al lado de participación, para empezar a discutir ese cese que, de verdad, es lo que necesita este país.