Falta una vacuna de ambición

 

El amargo tránsito en Copa Libertadores por equipos peruanos es una constante que se repite cada año ante la evidencia palpable de llegar al certamen como objetivo y acabar de la peor manera como consecuencia de una nula ambición.

Desde que Cienciano ganara la Copa Sudamericana ningún club peruano ha metido a la caldera la intención de alimentar la fragua, donde el calor abrasador espera sin que nadie se muestre.

Alianza Lima no ofrece una actuación copera que pueda recompensar el clamor de sus propios hinchas que no atisban una actuación mejorada que permita soñar o tener alguna esperanza de avanzar.

No es pretexto que al equipo aliancista le haya tocado en su grupo ilustres adversarios como Palmeiras, Boca Juniors y Junior de Barranquilla el equipo colombiano que como consuelo sirve poco al no haber logrado punto alguno luego de jugar dos fechas.

Alianza Lima jugó ante Palmeiras con la actitud de equipo chico, con poca convicción de que podía devorarse al gigante brasileño y más bien dejar que el rival haga pesar el correcto desenlace de un resultado cantado.

Pablo Bengoechea no tiene el mismo equipo que logró el año pasado el título del campeonato peruano. Las ausencias de Luis Aguiar, Fernando Pacheco y Lionard Pajoy han hecho que el once aliancista pierda el rumbo. Los reemplazos Janio Pósito, Tomás Costa y Mario Valverde no dan la talla y se siente que el mar no es bravo sin olas encrespadas.

Con un apacible equipo no puede Bengoechea cambiar las cosas y debe saber bien que la Copa Libertadores es un traje que le queda grande y ante el discreto grupo tendrá que aceptar hubiera querido tener a Lionel Messi pero las cifras que se manejan en Matute no alcanza por la triste economía.

Alianza Lima tendrá que conformarse con repetir el plato del campeonato peruano y solo así salvar la temporada que tampoco camina bien por los resultados que no acompañan por la insolvencia ofensiva de comienzo de año. Recuérdese que Alianza Lima en dos partidos de Copa no ha anotado un solo gol.
Garcilaso tampoco es un equipo que pueda tener cobija más adelante. Tras el 2-0 al Santos dejó que Nacional de Uruguay se vaya del Cusco con un empate sin goles si bien se sabe que ganar en casa es deber ineludible. Encima todavía de no sacar tajada a los 3.300 metros sobre el nivel del mar.

No es pesimismo, ya quisiéramos que en el resto de competencia Alianza Lima y Garcilaso enmienden la plana y puedan ser solventes ante la pobreza de un inicio que deja dudas, tal vez demasiadas.