La economía solidaria: instrumento de transformación social

 

De una economía de mercado se está pasando a una sociedad de mercado. La situación es preocupante y debería convertirse en motivo de reflexión, debate y acción política. El afán de lucro desmedido, de individualidad dineraria exagerada, va ganando a muchos, en extremo tal que son capaces de vender hasta su conciencia y el sentido de respeto por la dignidad del prójimo. El norte de ellos es tener riqueza, aunque ésta sea mal habida o consecuencia de la explotación de otros.

El problema se está agudizando porque hay quienes consideran que la lógica del capital es la competencia y no la solidaridad entre seres humanos. Esos quienes, metidos a políticos, son los responsables de que el mundo enfrente situaciones de barbarie, tras un equivocado concepto del fin de la economía. Ignoran u olvidan que la misma tiene entre seres civilizados, con capacidad de razonamiento, el bienestar de todos y no de unos pocos.

El sentido intrínseco, la naturaleza eficiente y rentable de la economía, es la de encontrar la mejor vía para que la persona humana disfrute, sin discriminación ni marginación, del bien común. Todo lo contrario a esa economía hoy reinante, que excluye del bienestar a quienes nada tienen o tienen poco.

Producir miseria, formar masas de gente hambrienta, concentrar riqueza en menos manos, es incompatible con los anhelos de una sociedad que tiene como sustentos la libertad y la democracia.
Sin embargo, en medio de esta crisis mental, poco a poco se va abriendo camino una mejor ruta dentro de la convivencia humana. Y lo singular es que va surgiendo del crisol humanista y cristiano, con sus fundamentos éticos y culturales, acorde con las necesidades de desarrollo pleno de hombres y mujeres, de jóvenes y adultos mayores, hasta hoy postergados de lo humano, de lo racional, de lo moral. Se trata de la economía social y solidaria.

Se ha dicho y hoy repetimos: “la economía social y solidaria es un enfoque de la actividad económica que tiene en cuenta a las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible y sustentable, como referencia prioritaria por encima de otros intereses… También se le conoce como economía solidaria o ESS, una manera de vivir que abarca la integralidad de las personas y designa la subordinación de la economía a su verdadera finalidad: proveer de manera sostenible las bases materiales para el desarrollo personal, social y ambiental del ser humano”.

¿Resulta difícil el camino a seguir? ¿Por qué no hacer el intento en esta hora difícil, cuando el joven es postergado, cuando el mayor se desalienta, cuando la mujer se siente frustrada? Hagamos un alto en nuestra vida para pensar en lo que se debe hacer en el presente y cómo labrar el futuro. La economía solidaria es la respuesta. Cada día hay un mejor compartir al respecto porque “la referencia de la economía solidaria es cada sujeto y las comunidades creadas desde las iniciativas sociales, por lo que no se la identifica según los beneficios materiales de una iniciativa, sino que se la define en función de la calidad de vida y el bienestar de sus miembros y de toda la sociedad como sistema global”.