¿Por qué la altura nos marea?

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Cuando se es crack el futbolista no deja de sentir la palmada en la espalda, las firmas de autógrafos para sus ‘fans’, las entrevistas y los titulares de la prensa que no dejan de hablar de él. Y el club al que defiende nota como su imagen institucional crece más y más. Si logra mantenerla con el tiempo eso dependerá de cómo se encara el futuro que, en lo que concierne a nuestros equipos de altura –es el tema que enfocaré, esta vez- no tenemos buenos precedentes. Todo ello a propósito del Binacional de Juliaca que hace una semana pasó a constituirse como el mejor de todos en la Primera tras los campeonatos Apertura y Clausura y que hizo suyo con 64 puntos (36 unidades primero en el Apertura y 28 en el Clausura, aunque fue cuarto) pero con derecho a disputar al Título Nacional donde superó al subcampeón Alianza Lima.

¿Está en condiciones, el Binacional, a dar la cara esta vez por los equipos de altura que lograron jugar, por ejemplo, la Copa Libertadores que es, a final de cuentas, el espejo donde todos los equipos profesionales y de Primera División quieren verse reflejados todos los años? Lo dudamos desde el momento en que a menos de una semana de haber dejado atrás a los aliancistas en su intento de ser campeones, ya se quedaron sin dos de sus columnas vertebrales: uno que no juega, Roberto Mosquera su entrenador hasta este 20, y el colombiano Ronald Millán que no solo ha sido considerado como el mejor futbolista del campeonato 2019 sino que se encargó de convertir 27 goles en los 28 partidos que jugó. Ya Millán hasta posó con la nueva camiseta de su club: Universitario de Deportes.

Ahora solo queda esperar que su presidente Juan Carlos Aquino, en primer lugar, asegure un nuevo entrenador y pueda reforzar convenientemente su equipo y logre apurar a los de su Gobierno Regional puneño para la instalación del alumbrado eléctrico en el estadio Guillermo Briceño de Juliaca (3,850 msnm) donde hace dos semanas dio el toque de clarinada de que iba camino a ser campeón al golear 4-1 al Alianza Lima en el partido de ida. Y, lógicamente, que las autoridades políticas prioricen esta obra y puedan los aficionados juliaqueños a ver Copa Libertadores como ya pasó en 1975 cuando el Alfonso Ugarte en la capital de Puno (3,827 msnm) llevó Copa Libertadores al estadio “Enrique Torres Belón” al quedar subcampeón con 51 puntos (seis menos que el campeón Alianza Lima) y con una delantera como la más goleadora de ese año como que anotó 75. Enfrentó a los aliancistas (0-0  en ambos partidos) y a los colombianos Millonarios (0-4 y 1-1) e Independiente Santa Fe (2-1 y 2-2) con un saldo de un triunfo. una derrota y cuatro empates.

Binacional, campeón por todo lo alto…

Otro equipo de altura que llegó a competencias internacionales fue el Cienciano del Cusco (3,399 msnm). Y las ganó sobre los dos mejores equipos argentinos de toda la vida: Boca Juniors en la conquista de la Recopa 2004 tras definición de penales (habían igualado 1-1 en Miami) y a River Plate en la Copa Sudamericana 2003 (1-0 en el Cusco). Pensar que esos trofeos y otros ganados en torneos locales (Apertura 2005, los del Clausura 2001 y 2006 y los otros 170 que había logrado a lo largo de sus 116 años de historia) después terminaron por guardarse en una casa particular porque nunca llegaron a la sede del club cusqueño qué, dígase de paso, nunca la tuvo. Tuvo que ser su presidente Edy Cuéllar quien pagando de su propio bolsillo los años de alquiler que se debían se pudieron rescatar.

Después Melgar de Arequipa no ha tenido suerte jugando en la altura mistiana (2,335 msnm). Dos claros ejemplos: en la Libertadores del 2016 quedó último con cero puntos con cinco derrotas. Y año siguiente volvió a quedar entre los últimos con tres puntos por un agónico triunfo (1-0 sobre Emelec). Este año que se termina logró clasificarse para la Copa Sudamericana del 2020 al quedar tercero de cuatro equipos participantes. Por eso el periodista Eddie Fleismann fue lapidario cuando dijo textualmente: “En la Copa Libertadores (FBC Melgar) quedó eliminado. Es un premio consuelo (que haya clasificado a la Copa Sudamericana) ¿Por qué le damos la espalda a la realidad? Quedar terceros en un grupo de cuatro y clasificar a la Sudamericana, habiendo iniciado la Libertadores, es un premio consuelo. ¿Por qué cuesta admitirlo?”

Otro equipo de altura, el Sport Huancayo no obstante terminar jugando de local no pudo  avanzar en la Copa Sudamericana del 2016. Un rival del llano, el Sol de América de Paraguay lo eliminó en el propio estadio huancaíno, es decir sobre los 3,249 msnm. Es pues lamentable lo que sucede con los equipos peruanos que toman parte en Copa Libertadores y Sudamericana pese a jugar en alturas a que sus rivales no están acostumbrados.

Si vamos a seguir hablando de equipos de altura, miremos hacia el Sur de lo que fue capaz el equipo chileno del Cobreola de Calama (2,400 msnm). Los ‘zorros del desierto’ tuvieron su época dorada en los años 80. Perdieron ¡dos finales de Copa Libertadores!: una el 81 ante Flamengo y un año después contra Peñarol. Compitieron con una regularidad fuera de lo común, sostenida en el tiempo además y, hay que decirlo, en una Copa como la Libertadores que es dura, intensa pero que deja importantes ganancias económicas conforme se va avanzando en las fases eliminatorias. Y al Norte, en Ecuador, donde Liga de Quito aprovechando sus 2,450 msnm fue campeón en la Libertadores 2008 y dos veces (2006 y 2009) llegó a Cuartos de Final. Ejemplos para seguir.

Y ya que hablamos de altura recuerdo una frase famosa del endocrinólogo argentino Diego Schwarzstein cuando en 1998 examinando a un jovencito pequeño y anónimo en ese momento y que quería ser futbolista de primer nivel, le dijo:  “Quédate tranquilo, un día vas a ser más alto que Maradona, no sé si mejor pero sí más alto”. Era Lionel Messi. Ojalá que nuestros clubes -no hablamos siquiera de jugadores- puedan crecer futbolísticamente y hagan mejores papeles en torneos internacionales.  Ojalá.

Foto internet/medios