Que no sea una Copa más

 

La Copa Libertadores se ha convertido en un amor imposible para los clubes peruanos que no acarician el trofeo, esquivo y huidizo, revolcados en sanas intenciones pero sin resultados desde que el torneo copero fue puesto en escena.

Este 2018 que se avecina la intentona se hará complicada como que Alianza Lima, el campeón del fútbol peruano, tendrá un reto difícil en primera ronda al tener como rivales a Boca Juniors y Palmeiras en el Grupo 8. Podrán sumarse Juniors de Barranquilla, Olimpia o Guaraní para completar la cuarteta competitiva.

Real Garcilaso tampoco tendrá un divertido grupo si la suerte lo envió al Grupo 6 donde lidiará con Santos, el equipo del rey Pelé y Estudiantes de La Plata. Podrán sumarse Banfield, Nacional de Uruguay o Chapecoense.

Los otros dos equipos peruanos, Universitario y FBC Melgar en fase de grupos rivalizarán con Oriente Petrolero y Santiago Wanderers, respectivamente. Aquí no hay otra que no vale pestañear obligados a ganar para avanzar.

Se ve que el camino será espinoso para que en el año mundialista los clubes peruanos se acerquen al fogón de la brasa caliente que cobije a alguno de ellos para colarse en instancias que apunte a devorar el camino hacia el título.

No es certero que exista un convencimiento de parte de los equipos peruanos saltar los obstáculos y meterse a la pelea ante los históricos que con el peso de la tradición se dan por aludidos para ser solamente ellos parte del festín.

En la Copa Libertadores no hay cabida para los que apuntan la sorpresa y dar por acabado de que el título esté condicionado a unas pocas manos. Para que de ese modo River Plate, Boca Juniors, Santos, Gremio, Corinthians, Atlético Nacional u Olimpia dejen de ser los eternos protagonistas para quedarse con el trofeo.

Los clubes peruanos deben cambiar el chip del conformismo por un nuevo ADN ganador siguiendo el ejemplo de la selección peruana que manejó bien la clasificación al Mundial de Rusia 2018.

Con ese ejemplo se puede tener más ambición y calzar bien la propuesta de mejorar aun cuando una cosa es el manejo de una selección y otra la conducción de instituciones privadas.

En ese sentido los clubes tienen que cumplir un nuevo rol. Ser más consecuentes que deben estar enfocados en hacerse sólidos económicamente, hacer mejores contrataciones extranjeras sin descuidar el manejo formativo.

La otra parte corresponde a los hinchas que deben tener una madurez en su comportamiento y también reclamar que la venta de abonos y entradas no los saturen como única oferta estéril. Basta ver las páginas sociales para darnos por enterados que los clubes casi no ofrecen nada a sus seguidores.

De hecho que la Copa Libertadores 2018 no debe ser solamente un cumplimiento de obligación sino un propósito de que las mejoras deben ser integrales para no ser simples rellenos en los torneos internacionales.