Una tarea pendiente con el fútbol peruano

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El fútbol doméstico en el Perú casi no ha tenido mejoras tras la participación de la bicolor en el Mundial de Rusia 2018. Los equipos de la órbita rentada, contados con los dedos de la mano, no contribuyen para que el espectáculo logre ser atractivo y agradable.

Los estadios desiertos y las postergaciones de los partidos se suman al festín de un campeonato pestilente por su pésima organización. Encima se alinean las empresas que unen sus voces para un desinterés colectivo que negarse a apostar por la pelota.

Encima Universitario contribuye a que el interés se encoja más de la cuenta al hacer sonrojar su propio pasado con una campaña deplorable, salpicada de una mediocridad que necesita un cargamontón de su propia barra para reaccionar y hacer un decente partido ante los huancaínos.

Alianza Lima no es el equipo que manda con autoridad, se levanta y se cae con indicios de una campaña irregular, de impacto dudoso que pueda sostenerse hasta el final del Descentralizado.

Sporting Cristal es el que está mejor equipado, con mejores armas y gruesa munición ofensiva con Emanuel Herrera y Gabriel Costa, una dupla fabricante de la mayor cantidad de goles.

Sin embargo, en el Torneo Clausura el hielo de una participación friolenta ha provocado que en la tienda celeste empiecen a preocuparse por el evidente declive.

El mejor equipo provinciano es FBC Melgar, mejor ubicado, con usar saborizantes para endulzar sus triunfos en una puesta en escena que se acerca a lo que hizo Juan Máximo Reynoso en un pasado cercano.

Si hay que destacar el trabajo del técnico nacional, los reflectores los acapara el profesor Javier Arce al frente de Comerciantes Unidos. Con un atrevido planteamiento el colero se despachó dos triunfos al hilo con Sporting Cristal y Alianza Lima.

Podría decirse que el turbio campeonato muestra sus impurezas con calenturas primaverales que hacen posible que el último del campeonato se haga atrevido y derrote a dos grandes del fútbol peruano.

Se dice que el campeonato peruano es el más complicado del mundo. Los traslados, la variedad climática y las programaciones abusivas para someter a los jugadores a exigencias extremas, carcomen los intentos de un mejor certamen.

De todo esto queda en claro que para sanear el campeonato peruano tienen que involucrarse principalmente los dirigentes, los futbolistas, entrenadores y los hinchas en un cónclave conjunto para encontrar las salidas criteriosas de una mejor apuesta.

Se puede decir que el trabajo de todos hará posible un mejor producto. Un producto mejor elaborado y ambicioso porque es bueno que nos pongamos como objetivo llegar al Mundial de Qatar 2022 pero hay un faltante. El trofeo de la Copa Libertadores en alguna vitrina de nuestros equipos. Un sueño que se está postergando y nadie alce la mano para un convencimiento de que sí se puede.