Esta frase, que no es nueva por supuesto, ha cobrado actualidad. Los últimos escrutinios de opinión pública revelan que son pocos los candidatos que alcanzan los votos necesarios para una segunda vuelta. Y muchos los que se quedarán con los crespos hechos. Entre los favoritos hay quienes tratan de ganar el favor ciudadano adjudicándose lo que ellos no han hecho nunca y otros que persisten en la demagogia ofreciendo el oro y el moro irresponsablemente, ya sea porque son ignorantes de la realidad nacional o simplemente porque consideran que mintiendo y mintiendo algo queda.
No se han dado cuenta de que la mayoría de la ciudadanía tiene un concepto diferente de la vida y que, en medio de sus necesidades más urgentes, ha mostrado que tiene la capacidad de cuestionar y exigir una vida en Democracia con mayúscula.
Que nadie se dé por ganado, pues la última palabra no está dicha. Hay un sector muy respetable de indecisos y otros tantos que no han mostrado interés en ir a las urnas. Hay casi un 30% que definirá la nueva vida política del país el próximo domingo 12 de abril.
Recordando al Quijote de la Mancha y a su acompañante Sancho Panza, podríamos interpretar que todavía hay un largo camino de horas y minutos por recorrer y conocer; pero manteniendo la fe en que, como decía el Caballero de la Triste Figura, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.
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