Mancheta: lo bueno, lo malo y… lo feo

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Las elecciones presidenciales del reciente 12 de abril nos han dejado estupefactos. Si bien es cierto que el organismo encargado del proceso tomó las providencias que le correspondía, no logró su cometido, ocasionando situaciones que debemos consignar entre lo bueno, lo malo y lo feo. Todo esto en medio de una gran expectativa ciudadana que también vivió su propia experiencia al tener que definir sus preferencias dentro de un cedulón donde se consignaba 34 postulantes a la primera magistratura y un sinnúmero de candidatos a senadores, diputados y representantes al Parlamento Andino. Increíble, pero cierto.

Viendo lo ocurrido, se podría decir que la ciudadanía en general acudió a las urnas con gran sentido de responsabilidad; y no solo en la ciudad capital de la República, sino también hasta en los más alejados villorrios del territorio nacional. Esta es la parte buena del proceso.

Lamentablemente, ocurrió lo que ya se temía: que se podrían producir algunos alegatos de quienes tenían pocas o nulas posibilidades en esta aventura política. El derecho al pataleo se ejerció por adelantado. Las denuncias, las amenazas y las declaraciones desaforadas no se hicieron esperar. Aparecieron los grupos empeñados en protestas con causa o sin causa. Esta fue la parte mala, protagonizada por gente que todavía no entiende que el acto electoral es democrático cuando se respetan los derechos de unos y otros, y no buscando pleito cuando el piso está parejo.

Lo peor vino después. ¿Quién iba a imaginar lo que se produciría en Lima?, capital de la República. Llegaron los votantes entusiastas y los integrantes de las mesas electorales que tomaron desayuno temprano para cumplir con su deber. Pero ¡horror de horrores!: ¡No llegaron los votos! Un hecho que empañó todo el proceso y dio lugar a las más graves conjeturas. Una lástima que, por culpa de quien sea (y eso lo decidirá la justicia), la fiesta democrática del 12 de abril quedó empañada; así pasará a la historia política del país.

Todavía somos un país donde no se aprende a organizar asuntos de tanta importancia como debiera ser.

Mancheta: hagamos votos por un futuro mejor

Foto  ONPE Facebook