Para los comentaristas del coloso país del norte del continente, lo ocurrido este último martes en el proceso electoral en los Estados Unidos, donde el Partido Demócrata barrio con su tradicional contendor el Partido Republicano, ha sido un verdadero revolcón. Así le llaman a un suceso, cuando una de las partes ven ce inobjetablemente y con una diferencia abrumadora, a quien, mide fuerzas para alcanzar la aceptación de la ciudadanía. Los demócratas tienen ahora el control del Senado y de la Cámara de Representantes, pero el principal derrotado es a todas luces, también siguiendo el análisis de los entendidos en la materia, el presidente Donald Trump. Las consecuencias de esto seguramente repercutirán en la política internacional en todos los continentes y particularmente en América Latina. Así se espera para bien de las relaciones que deberían de darse.
La consulta electoral, por otro lado, ha constituido un ejemplo de lo que se lleva a cabo en países como el nuestro. Las diferencias son muy marcadas y no recientemente, sino de tiempo atrás. En los Estados Unidos del Norte, los electores tienen la facilidad de votar en cualquier día de la semana y no como ocurre en nuestro país en donde se elige un domingo y la votación tiene carácter de obligatoria si no se quieren exponer a una multa. Los ciudadanos reciben el voto por correo en sus respectivos domicilios, con anticipación para que opten a enviar la decisión que consideren pertinente. La cuestión no queda allí, si así lo consideran conveniente tienen la facultad de depositar la boleta en cualquiera de las ánforas que están instaladas en los más diversos centros de concurrencia pública, como, por ejemplo, los centros comerciales de toda índole. Y si eso fuera poco, los electores pueden asistir personalmente a los centros de votación, donde existe toda una maquinaria automatizada, que hace posible que la de cisión del ciudadano sea inmediatamente computarizada. Toda una maravilla, no hay quejas de ningún tipo, ni alegatos de fraude y menos marchas públicas en tal sentido. Se nota pues las enormes diferencias, donde los más importante está en el respeto a la voluntad de los electores. ¿Cuándo ocurrirá algo parecido en nuestro país? No se sabe, al extremo que habiéndose realizado las elecciones para gobernadores y autoridades municipales el pasado 4 de octubre, a la fecha todos están esperando, tal es el caso, el nombre de quién será el alcalde de Lima Metropolitana. ¿Será por esto y por otras cosas, que se nos considera como un país subdesarrollado? Todo indica que estas cuestiones políticas, en las que frecuentemente ocurren anécdotas de las mas ridículas, es así. Por ahora solamente nos queda decir que a Dios se las dio, San Pedro se las bendiga.
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