A estas alturas, Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga se encuentran preocupados por cómo llegar a la segunda vuelta electoral. La disputa se hace en mesa, voto a voto. Los dos consideran que tienen opciones para llegar a la final con Keiko Sofía. Están vigilantes, buscan “amarres” con ayuda de los apus y ruegan que se haga posible lo que, al parecer, parece imposible.
El último tramo se demora y los nervios se han puesto de punta. Esta situación es extraña, pues nunca se había dado como ahora y, por coincidencia, favorece a Keiko Sofía. Ella, ni corta ni perezosa, ya se encuentra en campaña para la segunda vuelta, aprovechando que sus posibles rivales están en la onda desesperante de no saber si llegarán o no a la instancia final.
Los activistas de Keiko Sofía no solo están en la capital, sino también en otras latitudes, tanto del norte como del sur del territorio nacional. Los mensajes se multiplican y, hasta donde ha trascendido, todos están pendientes de aquel viejo adagio: «camarón que se duerme, la corriente se lo lleva». Las tácticas y las estrategias se están aplicando de manera puntual y sin pausa alguna. Se puede afirmar que, en esta competencia electoral, el primero que pestañea, pierde.
Foto Andina
