Mario Fernández Guevara
De Juan Sedó Gonzales del Valle (1907-1990) quedaron para la historia sus trasmisiones radiales deportivas que marcaron época allá por los años 30, 40 y 50. Sin que la radio tuviera los adelantos que en este nuevo Siglo resultaría difícil de imaginar cómo se las ingenió para transmitir desde Berlín, en pleno gobierno de Adolfo Hitler, las Olimpiadas dando a conocer a través de la onda corta lo que realizaban los nadadores, atletas, basquetbolistas y futbolistas nuestros que encontraban eco en los parlantes ubicados en la fachada del diario “El Comercio” y que el público seguía atentamente llenando las calles de La Rifa.
Así, de ‘Juancito’ -como se le conoció a este pionero de la radio en el país- se comenzaron a escuchar la palabra ‘golkiper’ cuando Juan Valdivieso atrapaba con sus seguras manos los envíos aéreos de los austríacos que llegaban hasta su portería. O del ‘half derecho’ Orestes Jordán cada vez que se proyectaba por su ‘banda’ buscando de cederle un pase al ‘centro half’ ‘Titina’ Castillo ante los gritos del ‘zaguero de área’ Arturo Fernández porque en la ‘avanzada’ estaban listos para buscar el ansiado gol el ‘wing derecho’ Adelfo Magallanes o el ‘entreala’ Alejandro Villanueva ya que los ‘centro fowards’ ‘Campolo Alcalde y ‘Lolo Fernández estaban listos para fusilar al ‘guardapiolas’ en el ‘marco rival’.
Con el transcurrir de los años, ya en las locuciones radiales locales -porque la televisión no existía aún- locutores como Alberto Mecklemburg, Benjamín Puente, Alberto Sorogastúa y comentaristas como Óscar Torres Bouroncle, Raúl Goyburu, Miguel de los Reyes, Lucho Vélez (seudónimo de José Artacho, hermano Óscar) continuaron utilizando esos vocablos qué, en este casi cuarto de siglo del XXI que vivimos simplemente han pasado de moda como casi el menos tiempo que se requiere para hervir un huevo.
Eduardo San Román (1920-1998) al que llamaron ‘La Catedral del Deporte’ fue siempre muy explícito al momento de sus comentarios radiales y televisivos. Sus casi 40 años dedicados al periodismo deportivo le dieron una verdadera autoridad para comentar y menos de rebuscar palabras fuera de lugar. Pocos recordarán que con Sedó formó una dupla y audiencia asegurada en su programa “Sinopsis del Deporte” allá por el año 1945.
Alfonso ‘Pocho’ Rospigliosi Rivarola (1930-1988) con su programa ‘Ovación’ en Radio El Sol acaparó una sintonía sin par. Fue tanto del desamor que tuvo en ciertos sectores que él siempre se cuidó de decir las frases y comentarios precisos. Bromista con quienes podía hacer bromas y muy serio cuando no era la ocasión, fue, quizá, en los comerciales donde impuso su estilo con una singularidad que dejó huella. Las pilas Rayovac, los pollos Hilton, hasta el jueves no hay colegio, donde se hace deporte allí está ‘Ovación’ y las famosas ‘Charlas de Café’ vivirán siempre en el recuerdo. De Emilio Lafferranderie Lescano ‘El Veco’ (1931-2010) su comentarista, era de escuchar verdaderas clases de periodismo radial por el buen uso del castellano y un rico conocimiento de los temas que trataba. En el prólogo que hice para el libro de Alonso Cantuarias sobre “El Veco” escribí esto: «Escribir de alguien que lo ha hecho como Emilio Lafferranderie es casi imposible; o irreverente, igual que dar una misa teniendo entre los feligreses al Papa. De pluma fina, poética y, sobre todo, conocedora de las costumbres ciudadanas…”
El colega de ‘Pocho’ esos años fue el argentino Óscar Artacho Morgado (1917-1985) que en 1946 vino a Lima como futbolista pero una seria lesión, jugando por Mariscal Sucre, lo obligó a abandonar el fútbol y se quedó toda la vida viviendo entre nosotros -como locutor y dueño del programa “Pregón Deportivo”- sí fue lo contrario a ‘Pocho’ en cuánto a la utilización de vocablos deportivos. De él fueron clásicos los términos ‘redonda’ por la pelota de fútbol. Y hubo un tercer personaje que entró a lidiar con su programa ‘Campeonísimo’ ese fue Tito Navarro recientemente fallecido y que muy pronto se ganó el cariño de la gente no sólo por sus amplios conocimientos que tuvo del fútbol sino por un estilo que imponía en sus transmisiones llenas de jocosidad que, quizá, ni Juan Sedó se hubiera animado siquiera a pronunciarlas. Esa de “tóqueme la corneta sacristán” cuando le pedía informes a uno de su planta baja era una del centenar que tuvo.
Raúl Maraví, Javier Chávez (+), Dante Mateo (+), Roberto Zegarra, Toño Vargas, Ítalo Villarreal para citar sólo a seis de los años 70-80-90 y 2000 tenían un sello especial a la hora de tener un micrófono por delante. La voz de Maraví resultaba inconfundible por la potencia de la misma. Si Artacho decía, por ejemplo, cuando un delantero estaba a tiro de gol “tiene todo para anotar” Chávez gritaba a viva voz “péguele, péguele” y del mismo Artacho había esta: “Terry pisa el balón sobre la gramilla” para Mateo su expresión era “la afirma sobre el gramado”.
Si con Alberto Sorogastúa los minutos de juego disputado los graficaba así: “ya van 35 minutos de complemento”, Mateo era firme en sus palabras “el tiempo pasa, el tiempo no se detiene” y si ante un ‘foul’ cerca al área Humberto Martínez Morosini (1929-2015) pronunciaba “el cobro es pegadito a la zona que defiende Luis Rubiños”; Villarreal muy claro hablaba de “una especie de córner corto”. Del propio HMM quedó para siempre la famosa frase “la pelota se metió por el rincón de las ánimas” cuando hoy es corriente oír “el balón ingresó por el vértice del ángulo derecho”. Y vaya su término ‘herramienta’ por no decir la pelota.
Si antes en las transmisiones que hacían Sedó y Mecklemburg se limitaban sólo a mencionar el nombre del jugador y la forma cómo el futbolista dominaba el balón, fue Roberto Zegarra el locutor que mejor pudo ubicar al oyente -que no ve el partido por televisión y se limita a seguirlo por radio- dónde se registra la jugada. Y transmitía: ‘Pitín’ Zegarra tiene el balón casi en mitad de cancha del equipo aliancista proyectado por la izquierda pegado a la tribuna de Oriente, cerca al córner saca un pase hacia atrás para César Cueto”. Muchos años atrás sin televisión el oyente tenía que “adivinar” en qué zona de la cancha se producía la jugada.
Ni qué decir de Daniel Peredo Menchola (1969-2018) y sus frases como estas que hubieran hecho volar por los aires los sombreros de saritas de los aficionados de hace más de 80 años en el viejo estadio de madera de Santa Beatriz: “Se la comió con tenedor y cuchillo”, “Era hoy, Ramón”; “Jefferson Agustín Farfán Guadalupe por su mamacita”; “Cuando no se puede jugando, siempre, siempre con la pelotita parada” o “Gloria al Perú en las alturas”…
Y así en esta historia sin fin, mientras que escuchamos y vemos transmisiones que nos llegan del exterior, por ejemplo de Pedro Carcurro (Chile); de Mariano Cross, de Sebastián Vignolo y los comentarios de Diego Latorre, Gustavo López o el ‘Chavo’ Fucks siempre a tono con lo que apreciamos en el estadio o en nuestros hogares; nosotros seguimos oyendo de Toño Vargas con el “hablan las imágenes; acéptalo Ospina; Lapadula fue más…” o el grito destemplado de Ramón Quiroga “la tocó, la tocó, la tocó”. Ni qué decir del inefable Gino Bonatti “las parejas se juntan y no para bailar…”
Las palabras stopper, líbero, fair play, caño, hat-trick, pichichi, tiro de esquina, fichaje, rabona, brazalete, alineación, tarjeta, túnel, derby y más etcéteras ahora último el famoso Var hubieran sido una vida de montaña rusa en esos tiempos donde un partido internacional, por ejemplo era publicado como aviso comercial como ocurrió en noviembre de 1942 con la presencia del Estudiantes de la Plata como “los virtuosos del foot-ball” y no deje de ver a Ogando, Bertarelli…“ y el resto de los jugadores. Parecido a un anuncio de circo. Hoy sería como crecer en un ascensor.