El clásico: Una pasión que no envejece

 

El clásico es clásico desde que Alianza Lima y Universitario decidieron enemistarse y desde entonces cada partido forma parte de un lucero con mecha para encender las pasiones de los jurados enemigos.

Los protagonistas lo dicen en término coloquial: “Los clásicos no se juegan se ganan” señalan cada vez que colocan las piezas de un nuevo enfrentamiento entre los compadres.

Los hinchas de antaño añoran clásicos de los 70 cuando en Universitario con Roberto Challe, Héctor Chumpitaz, Rubén Correa, Ángel Uribe, Eleazar Soria y Lucho Cruzado pintarrajeaban los gramados con arte y garra, la identidad crema de siempre.

En el otro lado César Cueto, Teófilo Cubillas, Víctor “Pitín” Zegarra José Velásquez y Babalú Martínez y luego el ‘Cholo’ Sotil pusieron su marca registrada, un sello distinto al juego pícaro de los blanquiazules.

En todos estos años se han agregado anécdotas sabrosas y una de la más recordada la protagonizó Alberto Toto Terry, la Saeta rubia. Dicen que Toto Terry iba a la concentración de los aliancistas en La Victoria para jugar cartas, en víspera del clásico.

Con esa chispa criolla el rubio jugador ganaba las partidas y antes de despedirse de los íntimos le decía: “Mañana también les gano”. Terry cumplía sus amenazas y ganaba en la cancha.

Muchos años atrás, el “Mago” Juan Valdivieso, Alejandro ‘Manguera’ Villanueva y José María Lavalle supieron entrometerse en la historia y dejar huella con ese juego enjundia y arabescos que tanto gusta, hasta ahora, a los hinchas aliancistas.

Dicen que José María Lavalle cuando jugaba parecía estar en cimbreantes pasos de una marinera con resbalosa incluida y señalan además que alguien le alcanzaba un pañuelo para que en efecto el contagioso baile lo envolvía y hacía las delicias para que la fiesta tribunera sea completa.

En cuanto a resultados se reparten goleadas con historia. Los hinchas lo recuerdan bien y sacan a flote sus recueros para la inevitable comparación de si los clásicos de antes eran mejores que los actuales.

Cada época marcó su territorio, Los románticos añoran los clásicos donde la jerarquía de sus protagonistas marcaba la diferencia y también salpican la tozudez de años desmejorados,

Ahora, en los últimos años los compadres se han repartido los triunfos sin que nadie saque alguna distancia significativa.

Eso, sí en Universitario se sacuden de cualquier pelusa incómoda para lucir su subcampeonato en Copa Libertadores en 1972. De hecho, un buen logro que no ha podido repetir.

En fin se puede hablar de muchos clásicos, lo cierto es que el domingo 4 de setiembre tendremos un partido igualmente de dientes apretados. Con otros protagonistas, pero en esencia el clásico en acción.

 

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