El Cusco, celebra este junio su mes jubilar y concentra su máxima expresión el 24 de junio que recuerda tradicionalmente las jornadas de los incas cuando inician el calendario inca o el solsticio de invierno del hemisferio sur. Pero el Cusco es una ciudad milenaria que celebra la Fiesta del Sol o Inti Raymi, que ni los españoles pudieron eliminarla porque grupos de nativos incas continuaron con estas celebraciones en zonas cercanas al Cusco que posteriormente adoptaron diferentes denominaciones.
Las danzas, los cánticos, los coloridos trajes típicos de las diferentes localidades se ponen de manifiesto para determinar la procedencia de los pobladores que llegan al centro en recorridos que representan aquellos que realizaban los incas en esta temporada. Desde los caminos incas, hasta las ceremonias de adoración al Sol llenan de cierto misticismo andino que se comparte con bebidas como la chicha de jora o los platos típicos en base a maíz, papa y cereales andinos. Las danzas más representativas son los chunchos, la danza de los doctorcitos, las coyas, el carnaval cusqueño, la danza de los negritos, la saqra k’achampa, la contradanza entre otras que se mezclan con las fiestas religiosas durante el año.
Desde 1933, el Cusco es reconocido y declarado como capital arqueológica de América, 45 años después, en 1978 fue declarada herencia cultural del mundo y en 1993 como patrimonio común de la humanidad. A esto se suma el santuario y ciudadela de Machu Picchu que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983 y una de las siete nuevas maravillas del mundo el 2007. Se incrementa su importancia por ser denominada “el ombligo del mundo” la capital del Imperio Incaico y el centro de la hegemonía del Perú antiguo.
Según cronistas e historiadores, el Cusco tenía unas 100 mil viviendas y 300 mil habitantes aproximadamente, cuando fue invadido por los españoles y el proceso de colonización hacia la emancipación y la República tuvo como principal actividad productiva la agricultura, la ganadería y el comercio al que se suma la actividad turística que es muy intensa.
El Inti Raymi data de 1943 como representación teatral, el cual destaca el ceremonial que hace el inca que en un inicio lo representó el profesor de quechua Faustino Espinoza Navarro. Con el tiempo se incorporaron personajes y elementos tradicionales, se iniciaron investigaciones para recuperar los elementos ceremoniales del inca, de las acllas o ñustas, de los personajes y sus procedencias, del significado de la presencia en la ceremonia que luego en el 2001 se declaró Patrimonio Cultural de la Nación.
La festividad tiene mucho colorido en sus vestimentas, se valoran las tradiciones y costumbres incas, la participación de la mujer se realiza como imagen de liderazgo, abundancia y fertilidad como se consideraba en el incanato. La coya como compañera del inca se preocupaba por la Panaca o descendientes nobles del inca y por la soberanía de los pueblos dependientes de este.
El recorrido que hace el inca durante la ceremonia del Inti Raymi empieza en el templo de Qoricancha donde se desarrolla un ritual ceremonial de saludo al Sol con el llimpu o harina de maíz con bebidas como la chicha, aquí suena el pututo para el ingreso de las acllas o damas escogidas por el inca, seguido por los músicos y danzantes, los guerreros representantes de los suyos que reciben al inca quien se dirige al público con frases que inmortalizan su presencia en el territorio del Tahuantinsuyo.

Luego la comparsa se traslada hacia la Plaza de Armas del Cusco o Huacaypata, aquí la ceremonia es la representación del encuentro de los tiempos, es decir el encuentro del inca y el actual alcalde provincial del Cusco, sigue la ceremonia de la hoja de coca que se ofrece al Sol y se dispone sobre la mesa para conocer lo que predice el destino de los meses. El inca y su séquito se reúnen en el gran ushnu o el centro ceremonial para ofrecer elementos andinos al Sol y la exposición de la hoja de coca que “lee el destino” próximo de las autoridades incas y de los pobladores que contribuirán en la producción agrícola y ganadera.
Posteriormente, el inca se traslada a la explanada de Sacsayhuamán, fortaleza inca que recibe al soberano con el movimiento de los batallones de guerreros incas venidos de los cuatro suyos, aquí el mensaje del inca tiene un discurso más político y militar de arengas. Es el ingreso de la coya y el inca cuando empiezan las danzas al compás de músicos con instrumentos andinos de la época, los cánticos de alegría y de espiritualidad se mezclan entre los ritos y ofrendas. Aquí empieza la ofrenda del sacrificio de una llama que culmina con el paso de los ejércitos saludando al inca y el baile general.
Esta tradición es espectacular porque está lleno de misticismo y tradición, hay gran carga energética de la población que contagia y se vive como parte de uno de los miembros de las comparsas que acompañan al inca.
Será motivo de programar una visita a Cusco durante las fiestas jubilares de junio.
Hasta nuestro próximo viaje… (MGD).

Fotos Andina
