JNJ a punto de “barrer” PJ y así fujimorismo controlará la justicia

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La Junta Nacional de Justicia (JNJ), dirigida por María Teresa Cabrera, se ha convertido en un instrumento legal para controlar o desplazar a jueces y fiscales cuya independencia incomoda a las autoridades políticas. A cualquier decisión jurídica o administrativa se le inicia prontamente un proceso disciplinario o se amenaza con iniciarlo, contemplando la suspensión y propuesta de destitución. Cuando el fujimorista Fernando Rospigliosi dijo: «vamos a barrer el Poder Judicial», hablaba muy en serio.

Con el paso de los meses, y tras seguir los procedimientos necesarios, estas amenazas se convierten en sanciones definitivas. Recientemente, la JNJ, ante una denuncia ciudadana, ha iniciado un proceso disciplinario contra los jueces de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema: Víctor Prado Saldarriaga, Araceli Baca Cabrera, Dante Terrel Crispín, María Vásquez Vargas y Ángela Magalli Bascones Gómez Velásquez. Estos magistrados cuentan con una trayectoria reconocida y han llevado casos complejos. En el pasado, el doctor Prado Saldarriaga fue uno de los jueces que condenó al dictador Alberto Fujimori y la doctora Bascones integró el equipo que investigó los Vladivideos y la corrupción durante el régimen fujimorista.

 

 

La JNJ busca sancionarlos por inaplicar la Ley N° 32107 en un caso de violación de derechos humanos, siguiendo los tratados firmados por Perú y la jurisprudencia nacional e internacional. Además, hay procesos en curso contra los jueces nacionales Richard Concepción Carhuancho y Jorge Luis Chávez Tamariz. El primero ya ha sido suspendido por seis meses. Según la ley, los temas jurisdiccionales no deben tratarse en un proceso disciplinario. Si alguien no está conforme con una decisión, puede apelar y recurrir a otros mecanismos legales para cuestionarla.

La situación ha llegado a tal punto que solamente mencionar a la JNJ  se utiliza como herramienta para influir en las decisiones de los magistrados. La JNJ ha pasado de ser un organismo de control disciplinario a un instrumento de presión política. Esto se ha evidenciado con la crisis en la Corte Nacional de Justicia Penal Especializada tras el nombramiento de ocho nuevos jueces titulares.

 

 

Estos nuevos jueces, entre ellos Marco Angulo Morales, Javier Sologuren Anchante y otros, fueron presionados para asumir el control de la Corte encargada de los casos más complejos del país. Se les indicó que esta era su «responsabilidad patriótica» y que si no la asumían, enfrentarían procesos disciplinarios por no defender sus derechos.

La presión fue tan fuerte que el presidente de la Corte, Jhonny Contreras, renunció tras rechazar una resolución que extendía su mandato hasta diciembre. Actualmente, la Corte tiene un presidente que ha dimitido y no hay ninguna instancia para designar o elegir a su sucesor.

 

 

El «Pacto» designó a Muñante para iniciar ejecución

Para aclarar que no se trata solo de una amenaza, un informe publicado por el diario La República señala que en el Pleno de la JNJ se discute una propuesta para iniciar una investigación a todos los miembros del Consejo Ejecutivo, la máxima instancia administrativa de este poder del Estado. La iniciativa responde a una denuncia presentada por el congresista de Renovación Popular, Alejandro Muñante. De prosperar, esta denuncia podría desestabilizar al Poder Judicial, dado que el Consejo es su órgano principal de gobierno administrativo.

La denuncia está dirigida contra el juez supremo decano Víctor Prado Saldarriaga. También incluye a la jueza suprema Elvia Barrios Alvarado, Ramiro Bustamante Zegarra, Jhonny Cáceres Valencia y Carlos Zavaleta Grández, acusándolos de intentar proteger el buen desarrollo de los procesos. El congresista Muñante solicitó a la JNJ sancionar a los miembros del CEPJ por una supuesta falta grave al extender, el 22 de junio, el mandato del juez Jhonny Contreras como presidente de la Corte Penal Nacional hasta diciembre de 2026. Según se afirma, ya se había instalado la primera Sala Plena de esta Corte.

 

 

Sin embargo, esto último aún no ha ocurrido. Según fuentes periodísticas, el jueves 25 de junio se llevaron a cabo reuniones preparatorias para la autoconvocatoria a Sala Plena. A pesar de ello, la denuncia presentada ese mismo día 25 de junio ante la JNJ da por sentado que ya se instaló y que las decisiones tomadas por el Consejo Ejecutivo tres días antes constituyen una falta grave.

La denuncia del congresista Muñante, los eventos en la Corte Penal Nacional y las acciones inmediatas de la Junta evidencian una serie de maniobras concertadas para desestabilizar al sistema judicial, poner en jaque a las principales autoridades del Poder Judicial y asumir el control de sus decisiones. Se busca someter a los jueces al miedo, una táctica que el PJ ya experimentó durante la dictadura de Fujimori-Montesinos y a la cual los jueces aprendieron a resistir.

 

 

Texto: WSV / Con información de La República
Foto: Composición

 

 

 

 

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