Palabras, palabras…y solamente palabras

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El debate entre los equipos técnicos de los candidatos que van a la justa electoral del próximo 7 de junio, en pos de alcanzar la banda presidencial, realmente fue muy ilustrativo. Unos más que otros demostraron su sapiencia y representaron, ante la expectativa ciudadana, una excelente posibilidad de cambiar el rumbo del país.

Entre las exposiciones que, seguramente, despertaron mayor expectativa estuvieron las referentes a la economía, a la salud, al trabajo y a la reforma del Estado No se trata de aplaudir a nadie, pero sí de hacer votos para que lo manifestado con brillantez no se quede en el aire, con nuevos engaños a un pueblo que espera impaciente su redención.

Todavía se conservan en el imaginario popular discursos y exposiciones que se dieron en multitudinarias concentraciones ciudadanas y que después quedaron en el olvido, recordándonos que una cosa es con guitarra y otra con cajón.

Ahora hay una nueva generación de políticos que han tomado las banderas de la democracia, la que permite hablar sin cortapisas, pero que también exige —ante el clamor de un electorado mejor ilustrado— que no se repita lo de tiempos antiguos. Recordemos que el camino está empedrado de buenas intenciones; por eso, es menester que quien salga elegido honre su palabra y no quede, como sus antecesores, reducido a un charlatán de plaza pública.

Mancheta: ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

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