PERRO MUNDO
Cuentan que cierta lejana noche, el genial Oscar Wilde paseaba por la ribera del Támesis, cuando acertó a divisar a un viejo que aferrado a la barandilla, parecía estar al borde del suicidio. Entonces, el gran poeta, se acercó al susodicho y le disparó un enjundioso discurso sobre “la levedad del ser” y su propia...








